De las migraciones y las marchas

Written by Emiliano Crespo on Abril 18th, 2006

Los humanos salimos de África hace unos 40 mil millones de años. Poco tiempo después, hace unos 10 mil añitos, arribamos a América para no irnos nunca más. Un viaje increíble, épico. Nuestra condición humana nos hace seres migrantes. Tras la dispersión de la familia comenzamos la reunificación, de nuevo a migrar, y nos hemos ido redescubriendo en medio de violentos choques que han costado millones vidas. A pesar de que genéticamente nos separa menos del .01 por ciento, y que todos somos hijos de esos mil hombre y mujeres que sobrevivieron la erupción del volcán Toga, las diferencias nos han hecho despreciar, incluso odiar, a los otros. Pero esas mismas diferencias, más producto de las migraciones originales que de la genética, son las que nos han permitido la construcción de la cultura humana.

Mi árbol genealógico, carece de realeza y de pureza. Mi abuela materna es una italiana que llegó a Ecuador por la pobreza que se vivía en la península tras la primera guerra mundial. Mi bisabuela paterna llegó de España a principios del siglo pasado. Un viaje a visitar a su abuelo. Pero él murió, y no tuvo como regresar a España y se quedó huérfana, viviendo con parientes, en la ciudad de Puebla. El padre de mi abuelo paterno, ebanista que llegó de España a México para construir las puertas del Palacio de Bellas Artes, tuvo que ir a hacer su servicio militar a Filipinas. Allá se casó y trajo a mi bisabuela filipina a vivir para acá. La última es mi madre, quien dejó el soleado Guayaquil para venir a esta Ciudad de México, Todas estas migraciones en mi árbol genealógico en menos de ciento veinte años. ¿Cuántas habrán sido antes? ¿Cuántas desde que los primeros hombres y mujeres abandonaron África?

Al ser humanos somos migrantes. Por sueños, amor, hambre, política, y miles de razones más, nos hemos movido durante millones de años de un lugar a otro. De doce a veinte millones de latinoamericanos migraron a Estados Unidos y son llamados ilegales. Ilegales por vivir detrás de una frontera imaginaria. Una línea que separa a México de Estados Unidos que sólo es real porque está en las leyes de ambos países. Gente que trabaja en el campo, en restaurantes, industrias, pero que por su condición de “ilegales” no tienen derecho a prestaciones laborales, salud, ni educación. Estados Unidos ha creado un mundo donde es mayor delito el trabajo, que el no respetar los derechos del trabajador. Por eso, millones de latinoamericanos han puesto los píes en la calle para exigir justicia. Y creo que aquí no vale una discusión de nacionalidades. Son todos seres humanos. Gente que forma parte de una sociedad y que está siendo explotada y excluida. Y sé que Vicente Fox, en su falta de inteligencia, dice que los mexicanos hacen el trabajo que ni los negros quieren. Los migrantes lo que buscan son trabajos dignos, bien remunerados. Ser campesino o mesero o lavaplatos no es indigno, lo que es indigno es que sean marginados de la sociedad en la que trabajan todos los días.

¿Por qué salen a las calles? Me parece que son tantas razones como participantes en las marchas. Pero lo que es un hecho, es que reivindican la lucha del ser humano por sus propios derechos. Ver esos ríos de gente a través de la televisión, demostrando que la rebeldía no es violencia, nos debe obligar no sólo a cobrar conciencia sobre la situación migratoria en los Estados Unidos, también a voltear hacia nosotros mismo. Los mexicanos debemos exigir un trato justo, respetuoso y solidario a los miles de migrantes centro y sudamericanos que cruzan por nuestro país. Debemos exigirle a la Secretaría de Gobernación, y a su católico secretario, el cese inmediato de la violación de los derechos humanos de nuestros hermanos latinoamericanos en nuestro país. Es una vergüenza que el presidente Fox exija a otros lo que no puede cumplir en su país.

Los hombres y mujeres que han marchado en las calles de las principales ciudades norteamericanas son un claro ejemplo de la evolución del mundo. Pueden tener en sus manos una bandera norteamericana, una guatemalteca o una mexicana, no importa. Porque antes de las naciones, de los países, están los seres humanos y sus libertades y derechos.

Los anti-inmigrantes son el lado contrario de la moneda. Muestran al mundo una ética sumamente primitiva. Personas que anteponen sus intereses muy chiquitos, o en el peor de los casos, visiones racistas, a lo que sería mejor para el mundo. Son ellos los que votaron por George Bush, los que apoyaron la guerra en Irak, los que hacen que la mayor parte del mundo muestre un profundo rechazo hacia su país. Son mayoría según encuestas, por lo que hay que reconocer a los ciudadanos norteamericanos que han apoyado la justa lucha de los migrantes, especialmente aquellos que sin interés político o económico alguno, hemos visto acompañando las marchas, algunos con pancartas.

Todos debemos brindar nuestro apoyo absoluto al boicot contra productos norteamericanos el día 1 de mayo en toda latinoamérica. Es una cuestión de conciencia. Y nuestro nivel de conciencia es lo único que nos separa de los anti-inmigrantes. Todos a fumar Faros, a no ver películas gringas, a tomar horchata en lugar de Coca, a comer quesadillas en lugar de hamburguesas, a disfrutar canal 11. Seamos parte de esta gran lucha.

 

1 Comments so far ↓

  1. Viva la Pepa dice:

    :roll: extraordinario

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