El sábado pasado asistí a la asamblea informativa a la que convocó Andrés Manuel López Obrador. Fue impresionante. En los 14 o 15 años que llevo asistiendo a mítines en esta ciudad nunca había visto tanta gente en el Zócalo. Tardé más de una hora en poder salir, todas las calles estaban atiborradas de gente. El próximo domingo 16 de julio a las 11 de la mañana habrá una marcha del Museo de Antropología al Zócalo. Todos los que están por el Voto X Voto deben asistir, no sólo para mostrar su apoyo, estoy seguro que será una experiencia que valdrá la pena. Este proceso electoral, más allá de los resultados electorales que deberán ser revisados, a puesto en movimiento la conciencia de millones de mexicanos en todo el país. México está dividido, polarizado. La brutalidad de las diferencias económicas que no se han resuelto en lo más mínimo durante este sexenio panista, han llegado ya al ámbito de la política. La discusión va, por lo tanto, más allá de la democracia, la verdadera discusión es en torno a la explotación de la enorme mayoría a manos de unos cuantos.
El presidente Vicente Fox llamó el día de hoy “renegados” a todos los que estamos en contra de Foxilandia. Lamentablemente el presidente, en su consuetudinaria estupidez, no se da cuenta que menos del 35 por ciento de la población dio su aprobación a su modelo de país y forma de gobernar. Él prometió un crecimiento del 8 por ciento anual de la economía, al fin de su sexenio, en seis años, a pesar del exorbitante precio del petróleo, México crecerá menos del 4 por ciento. Una diferencia de más de siete puntos si lo anualizamos.
Pero estoy seguro que nadie le creyó esa promesa. Por lo que votaron muchos mexicanos por él, el famoso voto útil del 2000, fue porque creyeron, ilusamente, que era la forma de que México transitara a la democracia. El PAN se había vendido durante sesenta años como un paladín de la democracia, lamentablemente en cuanto accesaron al poder se demostraron como todo lo contrario. Todo empezó con los “Amigos de Fox” Continuaron con el famoso desafuero. Luego la elección de un IFE en la cámara donde sacaron totalmente al PRD del proceso. Después la “Ley Televisa”. Y ya en el proceso electoral, no sólo un gasto desproporcionado en spots, también una guerra sucia llena de anónimos. ¿Eso es espíritu democrático? Pero el colmo fue la utilización del padrón electoral, cruzado con información de la Secretaría de Desarrollo Social, que fue denunciado por Carmen Aristegui.
El pasado sábado vi una masa enorme que no sólo exigía el voto x voto, también ser tomada en cuenta. Y con sus declaraciones, la derecha demuestra que eso no está entre sus planes. El señor Fox, el señor Calderón, los empresarios corruptos y los obispos, deben entender que con llamados ridículos, como los que hace Televisa, y con descalificaciones como las del señor Fox, no lograrán apaciguar a todos los mexicanos que exigimos un país más justo y realmente democrático. Éste es sólo el principio de una lucha, quizá la más importante en historia reciente de México.
