Mientras escribo ésto se está aprobando la ley de sociedades de convivencia en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Me puse a leer los foros de El Universal. No hice un conteo exhaustivo, pero tengo la impresión de que la mayoría de las voces son a favor. Me da mucho gusto. Sin embargo todavía hay por ahí los que hablan la palabra de Dios. Eugenio me dirá de nuevo que me estoy convirtiendo en un comecuras y quizá tiene razón. Me declaró totalmente en contra de esos dioses que provocan el odio: Jesucristo, Jehova y Alá. Olvidémonos de ellos ya y luchemos por el amor. Me lleno de alegría de esas parejas homosexuales que podrán formalizar su relación. Brindo por ellos.
