La sedición: del encarcelamiento de Flavio Sosa y otros miembros de la APPO

Written by Emiliano Crespo on Diciembre 5th, 2006

Los primeros días de Felipe Calderón como nuevo presidente son para matarnos de terror. El nombramiento de un gabinete de ultraderecha fue sólo su primera señal, la detención de Flavio Sosa y otros dirigentes de la APPO el día de ayer aquí en la Ciudad de México, donde se encontraban por una cita con la Secretaría de Gobernación, es ya un mensaje claro e irrefutable que la mano dura de la ultraderecha se viene con todo. ¿Qué vamos a hacer? ¿Cómo vamos a enfrentarnos a la intolerancia y pensamiento medieval de Felipe Calderón? Partiendo de que a Flavio Sosa y sus compañeros los acusaron de sedición estamos en una verdadera encrucijada.

Allá en el movimiento estudiantil del 68 se detuvo a muchos de sus miembros por un delito que ya no existe, al que se conocía como disolución social. Incurrían en él, el extranjero o nacional mexicano que realizara propaganda política, defendiendo “ideas, programas o normas de acción” de cualquier gobierno extranjero que perturbaran el orden público o pusieran en riesgo la soberanía de la nación.

A la letra decía el artículo 145 del Código Penal Federal:

“Se aplicará prisión de dos a seis años, al extranjero o nacional mexicano, que en forma hablada o escrita o por cualquier otro medio realice propaganda política entre extranjeros o entre nacionales mexicanos, difundiendo ideas, programas o normas de acción de cualquier gobierno extranjero que perturbe el orden público o afecte la soberanía del estado mexicano.

Se perturba el orden público, cuando los actos determinados en el párrafo anterior, tiendan a producir rebelión, sedición, asonada o motín.

Se afecta la Soberanía Nacional cuando dichos actos puedan poner en peligro la integridad territorial de la República, obstaculicen el funcionamiento de sus instituciones legítimas o propaguen el desacato de parte de los nacionales mexicanos a sus deberes cívicos. . . .”

Por supuesto, el autoritario gobierno priista, sin quedar nunca probada la intromisión extranjera, detenía estudiantes, obreros o a cualquier opositor por ser disolutores sociales. Uno de los seis puntos del pliego petitorio del 8 de agosto de 1968 del Consejo Nacional de Huelga fue la disolución del delito de disolución social.

Victimas de este delito fueron también el pintor David Alfaro Siqueiros y Luis H. Alvarez, sí, el lider panista. Ya en 1963 los panistas en la cámara de diputados presentaros una iniciativa para derogar dicho artículo. Pero eso es historia y a nadie, menos a nuestro presidente, le importa la historia.

Hoy Flavio Sosa están la carcel de La Palma, la famosa Almoloya, por entre otros, el delito de sedición. Vale la pena leer en el Código Penal Federal actual de que se trata.

“Artículo 130.- Se aplicará la pena de seis meses a ocho años de prisión y multa hasta de diez mil pesos, a los que en forma tumultuaria sin uso de armas, resistan o ataquen a la autoridad para impedir el libre ejercicio de sus funciones con alguna de las finalidades a que se refiere el artículo 132. A quienes dirijan, organicen, inciten, compelan o patrocinen económicamente a otros para cometer el delito de sedición, se les aplicará la pena de cinco a quince años de prisión y multa hasta de veinte mil pesos.”

Los puntos a los que hace referencia en el artículo 132, que lleva por título el terrible título de “Rebelión” son:

“I.- Abolir o reformar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos;
II.- Reformar, destruir o impedir la integración de las instituciones constitucionales de la Federación, o su libre ejercicio; y
III.- Separar o impedir el desempeño de su cargo a alguno de los altos funcionarios de la Federación mencionados en el artículo 2o. de la Ley de Responsabilidades de los Funcionarios y Empleados de la Federación, del Distrito Federal y de los Altos Funcionarios de los Estados.”

Las coincidencias de este par de artículos con aquel 145 que hablaba de la disolución social son varias. Son esos artículos que los gobiernos autoritarios y antidemocráticos pueden usar en contra de cualquiera de nosotros bajo el amparo de un juez cuyo nombre nunca sabremos.

Felipe Calderón pidió confianza a los electores que no votamos por él. Es realmente un cínico o un retrasado mental si cree que con detenciones como estas es la vía de ganársela. Tenemos que prepararnos, vienen días oscuros para México.

La única respuesta a esa pregunta que hice en el primer párrafo, la del cómo enfrentarnos a la intolerancia y pensamiento medieval de Calderón, es haciendo un llamado a la sedición y a la rebelión, no importa si son delitos. Los derechos estarán siempre por encima de leyes caducas.

 

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