“…ontológica y jurÃdicamente todos los seres humanos somos iguales. Ni las flaquezas ni la enfermedad suponen merma al respecto. El joven vigoroso, robosante de salud, ágil y ligero, de nervios templados y músculos de acero, no es más persona que el adulto mayor postrado exánime en el lecho de muerte ni que el embrión implantado o preimplantado, ni que el niño risueño, ni que el que tenga capacidades diferentes”
Vate Eduardo Molina Mora, Procurador General de la República
en su controversia constitucional a las modificaciones hechas por la ALDF
A pesar de que aún no logro encontrar en la página de la PGR la controversia que presentó el procurador, he sacado este extracto de una nota de El Universal. Por su innegable belleza y por toda su poesÃa creo merecÃa empezar este artÃculo. Me gusta pensar que es de mà de quien habla el procurador cuando dice: “el joven vigoroso, robosante de salud, ágil y ligero, de nervios templados y músculos de acero”. Si la lucha por el derecho al aborto de las mujeres va a ser de poesÃa y estulticia, lamentablemente la tendrán ganada.

Pero la que sà ya encontré fue la controversia de constitucionalidad que presentó José Luis Soberanes como apoderado único de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y de los derechos todos de los mexicanos. Básicamente lo que dice en ella Soberanes es lo siguiente:
* Desde el momento de la concepción, lo que trae una mami en su panza es un niño, un baby, no un feto cualquiera (Este es el principio y la fundamentación de todo, exactamente lo mismo que dice nuestro docto Cardenal Norberto Rivera, lo que obviamente es una verdad religiosa y moral, no cientÃfica ni de derechos humanos ni filosófica, pero ante la verdad de Dios no hay otra).
* La ley no toma en cuenta a los papás (Mujeres injustas, que no ponen a la disposición de los varones su cuerpo por nueve meses, y después, al menos por 18 años, sus vidas a sus hijos).
* Los derechos de las mujeres son de segunda categorÃa, por encima está el derecho a la vida (del feto, obviamente).
* Eso que dice la constitución de que cada quien puede tener los hijos que quiera, es cierto, pero hasta que tienen relaciones sexuales, porque si les falla se chingan. (Entiéndalo chicas, sus derechos son de segunda).
En su controversia, nuestro Ombudsman luego defiende los derechos religiosos, y lo curioso es que esos, dada su argumentación, están por encima del derecho a la vida, no la del feto, pero sà de las mujeres. Para explicarme citaré el párrafo de la Ley de Salud que el señor José Luis Soberanes impugna:
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