En la izquierda organizada mexicana hay dos posiciones respecto al futuro de la industria petrolera en México y sobre las formas en que se debe actuar respecto a este tema. Por más que nos digan que son similares, tienen diferencias de fondo y forma. Por un lado está la de Andrés Manuel López Obrador, por otra la de Cuauhtémoc Cárdenas.
He leído los discursos que ambos pronunciaron el pasado 18 de marzo, día en que celebramos la expropiación petrolera. Aquí pueden leer el de López Obrador y aquí el de Cuauhtémoc Cárdenas.
La parte medular del discurso de López Obrador gira en torna a la defensa en contra de la privatización de la industria petrolera, basándose sobre todo en la historia, y después haciendo un llamada a sus seguidores a impedir cualquier iniciativa legislativa en torno al tema por parte de la presidencia de la República, el PAN o el PRI.
Cárdenas, si bien defiende la soberanía energética, dedica la mayor parte de su discurso al análisis de la situación de la industria petrolera en México, donde hace una fuerte crítica al modelo actual de explotación de los hidrocarburos y propone una serie de medidas.
La primera diferencia importante que encontré entre las dos posiciones radica en que Cuauhtémoc Cárdenas cree que para garantizar la soberanía energética de México se requieren una serie de importantes cambios, desde reactivar la refinación en México o modificar el sistema de administración de Pemex, hasta modificar prácticas y políticas al interior de la empresa. En cambio, López Obrador dijo que si se quiere fortalecer a Pemex todo “es cosa de reducir el gasto burocrático y terminar con los privilegios de los altos funcionarios públicos para destinarle más recursos económicos; o cuando menos, entregarle los excedentes que se obtienen por los altos precios del petróleo, que este año serán de 200 mil millones de pesos, lo cual significaría aumentar al doble la inversión actual de este organismo sin endeudamiento de ninguna índole. ”
Al leer los dos discursos queda claro que el análisis de Cuauhtémoc Cárdenas es profundo, de un conocedor del tema preocupado porque Pemex se convierta en un motor de la economía de los mexicanos. En cambio, el de López Obrador es simplemente el de alentar a las masas en contra del diablo (aka El espurio, El pelele, Fecal, El usurpador, El enano, etc)
El punto donde más divergen los dos planteamientos radica en que Cárdenas no sólo está de acuerdo en que Felipe Calderón presente su iniciativa en torno a Pemex, si no que lo exige. Cárdenas le pidió en su discurso tanto a él como a todas las fracciones parlamentarias en el congreso que presenten sus diagnósticos e iniciativas para que se pueda dar un diálogo nacional en torno al futuro del petróleo en México.
López Obrador, por otro lado, niega en su discurso el derecho constitucional que asiste al presidente y a las fracciones parlamentarias de presentar iniciativas legislativas. El simple hecho de que se presente cualquier iniciativa en el congreso significaría que él y su gente secuestren las sedes de los poderes en México, así como las carreteras y aeropuertos en México, “muy pacíficamente”, por supuesto.
¿Entonces Cuauhtémoc, el hijo del general Lázaro Cárdenas, máximo defensor de la soberanía petrolera en México, está traicionando los anhelos de su padre? ¿López Obrador, en cambio, es hoy por hoy, el máximo paladín en defensa de la patria?
No. A las dos.
Es más simple. Cuauhtémoc Cárdenas es un demócrata. Cree en el diálogo y en las instituciones de la República. Piensa que el debate sobre el petroleo nos incumbe a todos los mexicanos. López Obrador, en cambio, es un autócrata, un mesías. Se cree poseedor de la verdad absoluta y está dispuesto a llegar a la violencia y utilizar como pretexto el tema de Pemex, para enfrentarse a su nuevo archienemigo, Felipe Calderón.
Yo en ésta me apunto al 100% con el Ing. Cárdenas. Me parece que él, desde la izquierda, tiene el diagnóstico más profundo y las ideas que pueden hacer que el petróleo siga siendo de todos lo mexicanos y, lo más importante, que redunde en beneficios significativos para la economía nacional.
López Obrador está utilizando el tema de petroleo, tan importante para México, sólo como botín electoral. Me preocupa profundamente que sus acciones puedan llevar a que México pierda la soberanía energética. Es tan absurda la posición de López Obrador, tan ilegal y ridículo su plan de acción, que temo que López Obrador lo único que esté buscando es la violencia y mártires para su movimiento. Ojalá no sea así, pero al tiempo.