La semana pasada, el mundo vio dos casos horrendos de violencia racista, los dos contra inmigrantes, los dos de pobres contra pobres, y los dos en lados opuestos del mundo.
Primero, en Italia, en Nápoles, una multitud de mujeres y jóvenes armados con tubos y piedras destruyó el campamento de gitanos, rumanos y cíngaros del barrio de Ponticelli. Los primeros reportes indican que lo hicieron instigados por la Camorra, la mafia local, que está pescando en el río del racismo que adquirió fuerza con la llegada de la migración masiva y con el mal desempeño de la economía y es instigado por ciertos grupos de derecha.

Más tarde, la policía de Suráfrica informó que al menos doce personas fueron asesinadas por turbas enloquecidas que se dedicaron a atacar a zimbabwenses, mozambiqueños y somalís de la ciudad perdida de Alexandra. Los ataques no los hizo ningún grupo que busque volver al apartheid: fueron los surafricanos más pobres quienes asesinaron a los migrantes que pueblan los suburbios de Johannesburgo.
A pesar de las diferencias, hay claras similitudes. Ponticelli, como Alexandra, es un suburbio abandonado por un Estado comido por la corrupción y la desorganización. En Ponticelli, como en Alexandra, fueron los pobres que se ubican casi al fondo de la escala social urbana quienes atacaron a los que son aún más pobres que ellos.
Ambos casos muestran, también, que los migrantes se han convertido en un fantasma que es el culpable de todos los males. ¿No encuentras trabajo? Es porque te lo robó un rumano. ¿Te asaltaron? Seguro que fue un mozambiqueño.
Si las cosas no cambian, y pronto, seguiremos viendo casos así.
Mientras se mantenga el rumbo actual en los grandes organismos de la economía mundial, la desigualdad seguirá siendo nuestro pan de cada día.
Mientras Estado y sociedad de todos los países no hagan un esfuerzo por integrar a los recién llegados, estos seguirán siendo pasto del odio.
Mientras los países expulsores no emprendan políticas públicas serias de redistribución del capital y combate a la pobreza, millones de personas seguirán teniendo que dejar su tierra y atravesar el mundo por un mendrugo.

como se puede comparar sud africa con italia?? sud africa mueren 50 personas torturatas, en italia solo un pequeno campamento de gitanos destroyto …..
eso es racismo….
Hola. Gracias por el comentario, pero no puedo estar de acuerdo. Obviamente, como dice el post, hay diferencias entre ambos casos, pero también similitudes.
Son dos casos en los que parte importante de la sociedad ha decidido que la causa de sus problemas está en la inmigración, y ha obrado en consecuencia. En Suráfrica hay índices de violencia mucho mayores que en Italia, y por ello la reacción ha sido un poco más violenta.
Pero con que hubiera habido tres casuchas destruidas en Ponticelli me parece que se hubiera atentado no sólo contra los gitanos, sino contra toda Italia.
En estas circunstancias no hay atentado pequeño: todos son gravísimos.