Creo que nunca en México habÃamos vivido una crisis de inseguridad como la que estamos viviendo. Más allá de la lamentable ola de secuestros, lo cierto es que el presidente y el estado mexicano están perdiendo la batalla contra el crimen organizado. Tras dos años de gobierno, Calderón no ha entregado los resultados que se esperaban.
Si de algo estoy convencido es que el estado está obligado a brindar seguridad y lamentablemente todos los órdenes de gobierno han fallado, los tres poderes y todos los niveles de gobierno. Eso lo sabemos todos. Y no busco exculpar al presidente, ni al sistema judicial, ni al jefe de gobierno o gobernadores, simplemente quiero preguntarme algo: ¿qué tan responsable es la sociedad del drama que estamos viviendo?
La izquierda tradicional siempre responde al problema de inseguridad adjudicándolo a la pobreza. Yo no estoy de acuerdo con esa visión. Hay muchos paÃses más pobres que México con menores Ãndices delictivos y no necesariamente son las zonas más pobres de la República donde la violencia se ha desbordado. Por otro lado nos damos cuenta que los grandes delincuentes no vienen de los estratos más empobrecidos de nuestra sociedad. Veamos, muchas de las entidades federativas con más delincuencia como por ejemplo Chihuahua, Sinaloa, Tamaulipas o el Distrito Federal no están entre las que tienen mayor indice de pobreza y ellos viven en sus colonias de mayor poder adquisitivo.
Acá el problema no es la pobreza, es la disparidad social, y una sociedad mexicana que se trago completos los valores de los Estados Únidos, sólo los malos, lamentablemente. Somos una sociedad superficial, donde las personas valen por el coche que utilizan. Una sociedad donde la educación, la cultura, el arte, el deporte, nada valen ante lo fatuo y el dinero.
Eso por un lado, por otro somos también una sociedad que no se indigna ante la corrupción y la deshonestidad. Los poblanos refrendaron en las elecciones intermedias a un Mario MarÃn que deberÃa estar en la carcel. Elba Esther Gordillo hace negocios con el presidente de la República ante la mirada complaciente de los panistas. Mouriño sigue siendo secretario de Gobernación a pesar de que su nivel de ética quedo sumamente comprometida tras el escandalo de los contratos firmó como empresario siendo empleado público. Y este asunto no es de colores, ahà está Bejarano o Monreal y su casa en Marbella.
Todos nuestros polÃticos son corruptos o tapan la corrupción. Y no es una frase dicha a la ligera o una generalización. Caso por caso es demostrable. Y nosotros como sociedad no los condenamos ni les marcamos un alto.
Pero en la polÃtica no acaba el asunto, también tenemos empresarios corruptos. Máximo ejemplo es Televisa, empresa que nos vende “valores”, pero al mismo tiempo corrompió al congreso mexicano para que se aprobara su ley a cualquier costo.
Si queremos acabar con la inseguridad en nuestro paÃs tenemos que asumir la responsabilidad de ser verdadero ciudadanos. Tenemos que exigir a nuestras autoridades el fin de la corrupción en todos sus niveles y más allá de colores y preferencias polÃticas, castigar con nuestro voto a cualquier polÃtico sin ética. Si queremos un mejor México, tenemos que recuperar valores humanos trascendentales y dejar al lado el del dinero. Si no, seguiremos jodidos.