Por razones obvias el tema del avionazo ha sido centro de plática las últimas semanas. Y la mayor parte de la gente cree que hubo un atentado, una conspiración en tono a la caída del avión que transportaba a Juan Camilo Mouriño. No importa que las pruebas indiquen lo contrario, incluso que autoridades de otros países descarten el atentado, una mayoría prefiere seguir creyendo que hubo mano negra.
La explicación que dan la mayor parte de los columnistas es que en México tenemos una justificada desconfianza hacía nuestros políticos. Yo creo que hay más razones y trataré de exponerlas.
1.- La vida, como es, no nos es suficiente.
Tras la caída del avión muchos testigos afirmaron de forma contundente que el avión estaba en llamas mientras caía. Las pruebas indican lo contrario. ¿Entonces por qué esos testigos mintieron? Creo que vieron lo que querían ver. Era, para su relato, más emocionante que el avión ardiera.
Cómo comparar un simple accidente, con la emoción de un atentado. La realidad es aburrida. Sí, muchas veces, la inmensa mayoría, los aviones se caen por el simple efecto de la fuerza de la gravedad, no hay mano negra. Pero es mucho más excitante pensar que hubo un complot atrás.
Yo soy igual, a mí la vida no me es suficiente y sacio mi necesidad de que la vida sea grandiosa con novelas, películas y programas de televisión. Es lo mismo, darle grandiosidad a la vida azarosa.
2.- El conspirador es más inteligente que los demás
“¿Cómo puedes pensar que no fue un atentado?”, te dicen y se te quedan viendo con cara de compasión por tu enorme estupidez. Son los mismo que creen que ya existen las maquinas de teletransportación y que la industria aeronaútica las tiene bloqueadas para poder continuar con su negocio. O los que afirman, después de ver un programucho de televisión que el hombre no llegó a la luna.
El creer en la complicación de los complots los hace sentir más inteligentes que los demás.
3.- Los medios de comunicación
Los medios de comunicación procuran que la duda crezca porque eso les da raiting, más visitas a sus páginas de internet y venta de periódicos. Por eso inventan grandes expertos a los que entrevistan, dan versiones de testigos que afirman que un avión arde en llamas e incluso se atreven a afirmar como cierto algo que no es.
4.- El no sé nos mata, siempre buscamos encontrar una explicación
El hombre, en su naturaleza, busca encontrarle una explicación a todo. Ello ha detonado la ciencia, pero también la religión. Unos buscan con método las razones, otros inventan cuentos. Así pasa en casos como el del avión de Mouriño.
Socrates, un tipo brillante que vivió hace mucho tiempo, incuso antes de que inventáramos los aviones, tiene una frase de sobra conocida: yo sólo sé que no sé nada. Es muy útil para la vida y para entender la realidad. ¿Cuántos de nosotros sabemos de aviones? ¿Del porqué se caen y porqué vuelan? Entonces cómo, en cuanto hay un accidente, todos nos volvemos expertos en aeronaútica.
Tendemos a llenar nuestra ignorancia con cuentos chinos que nos inventamos para poder entender la realidad. Eso nos hace doblemente ignorantes, porque no sólo seguimos siendo igual de ignorantes sobre el tema, además creemos que no los somos.
Pues estas son mis ideas. Me encantaría escuchar las suyas sobre el tema.