Regreso a mi blog depués de un rediseño y luego haberlo cedido para un experimento.
Falta de seriedad como bloguer de mi parte. Sin duda. Nunca he sido un buen bloguer y nunca lo seré. Me duele, pero sobrevivo.
Regreso a mi blog depués de un rediseño y luego haberlo cedido para un experimento.
Falta de seriedad como bloguer de mi parte. Sin duda. Nunca he sido un buen bloguer y nunca lo seré. Me duele, pero sobrevivo.
Tim Burton y Alicia en el país de las maravillas, ¿qué más se puede pedir?
Alicia, a los 19 años, regresa al país de las maravillas, y nosotros habremos de esperar hasta el 5 de marzo del próximo año para verla en la película de Tim Burton. Mucho tiempo y morimos por verla. Mientras aquí está el trailer, que sólo hace que la ansiedad crezca:
¿Qué es la perfección? A los que amamos el beisbol no nos cuesta trabajo definirlo. Es tirar un juego sin que un sólo corredor se embase. Enfrentar a 27 jugadores durante un juego y vencer a los 27. Ni un hit, ni una base por bolas, ni un golpe, ni un error, simplemente pitchear perfecto.
La perfección no es fácil de lograr, no es cosa de todos los días. Desde 1900 sólo 16 pitchers lo han logrado. Es el momento cumbre de una carrera, asegurar la inmortalidad.
Para hacernos una idea, sólo este año, se jugaran 2430 partidos en temporada regular, más otros al menos 23 de postemporada. Ahora, multipliquemos eso a más de un siglo de temporadas de las grandes ligas. Estamos hablando de miles y miles de partidos donde han salido dos pitchers con la oportunidad y el sueño de lograrlo. Pero sólo muy pocos encuentran el momento de la gloria.
Y lo interesante es que no tienes que ser el mejor para conseguirlo, es más, aún siendo el mejor, muy probablemente nunca lo logres. Es una mañana, una tarde o una noche en que las estrellas se conjugan, es magia pura.
Mark Buehrle se unió el día de ayer al grupo de los perfectos y se convirtió en el dieciseisavo en lograrlo, el segundo en este siglo tras el legendario Randy Johnson. Sólo dos en esta década, pero no es poco pensando que en cuatro de ellas del siglo pasado no hubo un sólo juego perfecto.
Pongámonos en los zapatos de Buehrle un momento, en ese de la novena entrada, faltando apenas tres outs para la hazaña, y donde tras lanzar la pelota está fue encontrada por el bat enemigo. El trueno que se escuchó producto del choque de la madera y la bola hizo que el corazón de Buehrle se le cayera el piso. A tan sólo tres outs de completar la hazaña, la pelota cruzó como un meteoro el diamante y atravesaba los jardines alejándose cada vez más y más, marcando un camino perfecto para convertirse en el home run que acabaría con su sueño.
Ahora, imaginemos ser DeWayne Wise corriendo por el pasto, jardinero central, viendo que la barda verde está cada vez más cerca y la pelota no frena su vuelo. Llegar a la zona de advertencia, esa zona de arcilla justo al final de prado, brincar contra la barda y extender el guante por encima de ella. La pelota golpea contra la parte más alta del guante, excitada aún, juguetea haciendo temer lo peor hasta que finalmente se anida en él y se queda ahí para siempre.
Buehrle le estará eternamente agradecido a Wise, sin duda. Esta fue una jugada heroica, nadie hubiera podido reprocharle a Wise haber fallado. Sin embargo, a tres pitchers les echaron a perder juegos perfectos durante el siglo pasado por errores de sus jugadores de campo.
Es que los nervios de las últimas entradas en un juego perfecto hacen que el más templado se doble. Una costumbre, o una regla no escrita ente los beisbolistas, es que cuando las entradas pasan y nadie se ha embasado y se aproxima un juego perfecto, entre los jugadores jamás se dice o se habla de esa posibilidad. Todos intentan sentir que están en un juego normal, pero no es nada normal.
Acabado el juego, tras la emoción y el festejo, sonó el teléfono de Mark Buehrle. Era el presidente Barack Obama que llamaba para felicitarlo. Puedo imaginar perfectamente que en ese momento, el Presidente del país más poderoso de la tierra, no se sentía más que otro aficionado de los White Sox y del beisbol entregado por completo al hombre de la hazaña.
Hoy se cumplen 10 años de que empezó a funcionar el Messenger de Microsoft, el sistema de mensajes instantáneos más utilizado en México. Según ellos, tienen el 95 por ciento del mercado, así que porcentualmente son más los usuarios Messenger que los católicos con respecto al total de la población.
Me cuesta pensar en mi vida antes de él. No recuerdo cuándo fue la primera vez que lo utilicé ni quiénes habrán sido mis primeros contactos. Pero es desde hace mucho tiempo mi principal forma de comunicación personal. Vamos, que si reuniera las miles (¿millones?) de palabras que he escrito en él, habrían bastado para varias novelas.
Por sus servidores han pasado mis amores y desamores de la última década, chismes que hicieron época, pláticas pre-borracheras y post-borracheras, versos, mentadas, reencuentros y muchos etcéteras agregados a finales de enumeraciones ya muy largas.
Claro, tiene sus asegunes. La gente cree que tienes que contestarles en cuanto escriben. Un día descubres que gente a la que quieres te ha bloqueado para siempre. Algún mensaje abierto genera un terrible discusión o, peor aún, el fin de una relación. En la noche te das cuenta de que más de la mitad del tiempo que pasas frente a la compu es leyendo y escribiendo en tu mess.
Yo amo mi Messenger. No podría vivir sin él, sin dejarme llevar por la belleza de los emoticons, sin recibir al menos una vez a la semana un buen beso o a un cerdito bailador.
¿Si el Messenger ha hecho mi vida peor o mejor? No lo sé de cierto. No lo sé de nada, pero si a las tres de la tarde alguien no me ha escrito algo, y no he visto tintinear a mi mess en la barra de tareas, caigo en una profunda depresión.
Nuestro Instituto Federal Electoral cree que puede censurar el Internet. Le ha “ordenado” a YouTube que retire un video en el que se hace mofa de Fidel Herrera, corrupto y egomaniaco gobernador de Veracruz.
Una cosa es que marquen limites a los partidos en cuanto a sus mensajes pagados, y otra muy distinta es que quieran violentar la libertad de expresión de los ciudadanos.
Pues indignado pongo acá el video en su versión Youtube, y si la compañía lo quita, ya lo bajé y lo subiré a mi servidor. Mandaré entonces una carta al Ife para avisarles que el video sigue disponible y me encantaría que me mandaran una carta “ordenándome” quitarlo. Neta, primero me meten al bote que quitarlo. Ojalá alguien le diga a los tarados consejeros del IFE que con la libertad de expresión no se metan.
Información en El Universal
Actualización 15/05/2009
Ya censuraron el video en YouTube, ya lo subí a DailyMotion. Quiero ser claro en esto: el video me parece estúpido y muy mal hecho, sin embargo lo que no se puede permitir es el intento de censura del IFE en internet.
Hace cosa de mes y medio cometí el gravísimo error de comprar una pantalla de plasma Samsung de 42″ pulgadas. Llevaba ya algunos años comprando Samsung, un par de televisores, y le había agarrado cariño a la marca. Pero mi última compra ha sido una verdadera pesadilla. A Samsung, ya vendida la pantalla, le vale un gorro la atención del cliente. Me han engañado y me han hecho perder una cantidad de tiempo asombrosa, además que aún no tengo mi pantalla. Nunca jamás volveré a comprar Samsung, y les recomiendo hacer lo mismo.
A los quince días de comprada la pantalla de plasma se descompuso. Hablé, todos muy amables, y me mandaron un técnico. A la semana le cambiaron un par de tarjetas y me dijeron que estaba lista. A las 24 horas ya estaba fallando de nuevo. Volví a hablar. Los de servicio técnico de Samsung me dejaron plantado dos días. Cuando volvieron a aparecer me dijeron que tendrían que volverla a arreglar.
Hablé al servicio de Samsung y me dijeron que lo que yo debí haber hecho es haber pedido desde la primera vez el cambio del aparato. Eso nunca me lo dijeron cuando hable aquella primera vez, y cuando se lo dije al técnico me dijeron que la política era arreglarlas. Así que además de incompetentes en Samsung, me mintieron.
Ya muy molesto pedí el viernes pasado que me la cambiaran. Me dijeron que sí, que hablara el lunes. Hoy marco y me dicen que hable la siguiente semana para ver sí para entonces me pueden decir cuando me entregan mi tele.
Me arrepiento profundamente de haber confiado en Samsung. Pagué mucho dinero y no tengo mi pantalla. Cuidado con Samsung, les recomiendo de corazón, buscar otras opciones y evitarse problemas.
Hoy me dicen que hable el 6 de mayo, que todavía no está autorizado el cambio de mi pantalla Samsung. Que lo tienen que autorizar en Corea (no supe si reir o llorar cuando me dijeron esto). Lo he analizado, lo mío no es mala suerte, es comprar marcas chafas. como Samsung.
Bueno, en Corea ya aprobaron el cambio, pero ahora no tienen pantallas de plasma para hacerme el cambio. ¿WTF? Que tengo que hablar el viernes para que me digan cuando tendrán a bien mandarme una nueva. Dicen que la siguiente semana, yo no les creo. Hoy se cumple un mes de que reporte la televisión a servicio técnico. La garantía les daba 30 días naturales para cambiarme mi pantalla. Siguiente paso: ir a la Profeco. Yo creo que a Samsung la crisis le tiene sin cuidado, perder compradores les importa un rábano. Había tantas pantallas de plasma tan bonitas de otras marcas: ¿Por qué compre Samsung?
Me pone un poco triste que vayan a desaparecer mis primeras dos páginas Web. Las hice hace casi 10 años y aunque no las visitaba hace al menos unos 8, las voy a extrañar cuando desaparescan. Son horrorosas, pero fueron parte de mi vida, y me parece una chingadera de Yahoo cerrar Geocities y mandarnos a la mierda a todos los que un día confiamos en ellos. Al menos me consuela que seguramente perdieron millones de dolares. Compraron Geocities en 1999 y pagaron la estúpida cifra de 2.9 billones de dólares. Para su mala suerte llegaron los blogs y ellos a volar.
Acá les dejo los links de esos dos sitios por si a alguien le da curiosidad verlos. Muy pronto estos enlaces no funcionaran gracias a Yahoo. Odio a Yahoo.
