Literatura

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Arundhati Roy: la Zola que defiende las pequeñas cosas

Lunes, Julio 27th, 2009

Desde que Émile Zola gritó desde las páginas de L’Aurore “¡Yo acuso!“, a finales del siglo XIX, el papel del intelectual se transformó y se esperó de quienes merecían ese mote que tomaran partido o que por lo menos explicaran lo que pasaba con la sociedad. En el siglo XXI, en India, la humanidad ha encontrado a una de esas personas excepcionales y excepcionalmente lúcidas. Se llama Arundhati Roy, y ha sido desde hace más de una década una voz implacable contra la depredación del ambiente y esa rapidez con la que el país que es casi continente sacrifica a sus minorías y con la que se lanza a la guerra.

Hoy, en The Guardian, volvió a hacerlo. En esta ocasión, Roy se pone del lado de “la gente de los bosques“, lo más parecido a los indígenas de India, en una batalla que tiene un doble filo: es en defensa del medio ambiente y en defensa de pueblos que han sido oprimidos y marginados desde siempre. Se trata de la lucha contra el proyecto de una compañía minera de explotar las colinas Niyamgiri.

Antes, defendiendo una causa hermana de esta, Arundhati Roy publicó su texto más bello. La autora de El dios de las pequeñas cosas planteó en El fin de la imaginación las razones por las cuáles hay que oponerse siempre, de entrada y con toda intransigencia a las armas nucleares, y sobre todo explicó como nadie qué nos queda en la paz y por qué hay que esmerarse en construirla y defender su belleza:

Amar. Ser amado. Nunca olvidar la propia insignificancia. Nunca acostumbrarse a la indecible violencia ya la vulgar disparidad de la vida a tu alrededor. Buscar la alegría en los lugares más tristes. Perseguir la belleza hasta su guarida. Nunca simplificar lo que es complicado ni complicar lo simple. Respetar la fuerza, nunca el poder. Sobre todo, observar. Tratar de comprender. Nunca girar la cara. Y nunca, nunca olvidar.

Arundhati Roy

El mundo de Tim Burton, un país maravilloso

Lunes, Julio 27th, 2009

alice-in-wonderland-0908-01Johnny Depp como el Sombrerero Loco y Helena Helena Bonham Carter como la Reina de Corazones en Alicia en el País de las Maravillas

Tim Burton – Johnny Depp y el Hombre Manos de Tijera.
Helena Bonham Carter y Marla Singer.
Anne Hathaway y Rachel Getting Married.
El Gato de Cheshire y Alicia en el País de las Maravillas.
Todos locos.

Tim Burton como director, con Johnny Depp como el Sombrerero Loco, Helena Bonham Carter como la Reina de Corazones, Anne Hathaway como la Duquesa, el Gato de Cheshire como… el Gato de Cheshire, Mia Wasikowska (?) como Alicia, y la cabeza con el mundo de Tim Burton como el País de las Maravillas.

Anne Hathaway as the White QueenAnne Hathaway como la Duquesa

gatoY el gato

Comenzó la cuenta regresiva del Festival Internacional Cervantino de Guanajuato

Jueves, Julio 23rd, 2009

Comenzó la cuenta regresiva para el Festival Internacional Cervantino, de Guanajuato, que este año tendrá por huéspedes de honor al pueblo de Quebec y al estado de Zacatecas. Los eventos en la ciudad de los callejones serán del 14 de octubre al 1 de noviembre, e incluirán actuaciones que van de Paquito D’Rivera a Nortec.

Durante esas dos semanas de música, teatro, borracheras, alegrías y comilonas que es el Cervantino, en Guanajuato actuarán más de dos mil artistas de 20 países, que llenarán 67 foros de la ciudad. A vuelo de pájaro, revisando el programa saltaron a la vista, además de los mencionados arriba, el violoncellista ruso Mischa Maiski, el Tamborazo Zacatecano y la proyección de Amarcord, de Fellini.

Quien no tenga para pagar los abonos, que no deseche la idea del viaje. Uno de los grandes placeres del Cervantino es, por ejemplo, ver películas de Tintán proyectadas contra el muro de la Universidad de Guanajuato, o perderse por los callejones entre música y leyendas viejas que por repetidas no cansan.

El programa, sin embargo, no incluye dónde salir después de los eventos. ¿Alguna sugerencia?

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Los libros que viajaron a la Luna

Miércoles, Julio 22nd, 2009

Paris Match presentó, a tono con el 40 aniversario de la llegada del hombre a la Luna, una “lista no exhaustiva” de los que viajaron, aunque sólo fuera en tinta y fantasía, al satélite antes que Neil Armstrong, Buzz Aldrin y el resto de la tripulación del Apollo 11. Aquí te la presentamos:

Antes del 190 d.n.e. Luciano de Samosata escribió en La historia verdadera cómo era llevado en un barco arrastrado por una feroz tormenta a la Luna. Ahí, encontró a los selenitas, un pueblo que tejía sus trajes con hilo de vidrio y de metal y que bebía jugo de aire en el desayuno.

1650. Cyrano de Bergerac, en el que por muchos es considerado el primer libro de ciencia ficción, viajó al satélite para encontrarse con un mundo paralelo. Se trata de una farsa y un libro de filosofía en el que mostró un espejo trucado de la tierra, y se titula La historia cómica de los Estados e Imperios de la Luna. Después, hizo lo mismo pero con los Estados y los Imperios del Sol.

1835. El maestro del cuento negro, Edgar Allan Poe, en La aventura sin par de un tal Hans Pfaal, cuenta un viaje a la Luna, pero en globo, sin mayores artificios. Esta historia tiene además el atractivo de ser un precursor de las novelas de Julio Verne, al ser el primero que incorpora la ciencia a sus descripciones.

1865. Apareció el libro por excelencia de los viajes al satélite que nos mira desde fuera de la Tierra: De la Tierra a la Luna, de Julio Verne. Cuenta la historia de cómo los miembros del Gun Club construyen un cañón que los lanza al espacio. Toda la primera parte es un debate en términos de física sobre los cálculos necesarios para hacer el viaje, además de una sátira de los estereotipos tanto del estadunidense de la época como de los científicos del momento.

1901. Otro de los grandes de la ciencia ficción, H. G. Wells, también viajó a la Luna, en su libro Los primeros hombres en la Luna. Wells imagina al satélite como un mundo con atmósfera y vida, que se congelan cuando el sol se pone y renacen cuando sale por el horizonte.

1954. Esta novela, o relato, tuvo además la virtud de estar dibujada, y se trata de Nos fuimos a la Luna, uno de los cómics de Hergé sobre el periodista belga Tintin.

1964. Pierre Boulle describe su viaje a la Luna en El jardín de Kanashima, en el que son los japoneses -y por una vez no los estadunidenses o los europeos- los que viajan al satélite. No deja de ser un poco paradójico, porque el autor es el mismo que hizo de los nipones unos villanos en Puente sobre el río Kwai.

¿Alguno más a sumar a la lista?

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Para no aullar con Ginsberg y cantar con el libertino de Patrick Wolf

Martes, Julio 21st, 2009

Uno de los poemas más bellos y más impresionantes que se han escrito en el último siglo en Estados Unidos y en el mundo es Howl, de Allen Ginsberg (aquí en español). Su primer verso es sobrecogedor: “He visto a las mentes más brillantes de mi generación destruídas por la locura y hambrientas…”. De algún tiempo a esta parte, tengo la sensación de que México y gran parte del mundo se acercan peligrosamente a ese camino. Es como si viviéramos en un loop del poema aquél de José Emilio Pacheco, y los días tuvieran siempre el sabor acre de lo que muere y de lo que comienza.

Al menos en España, los sociólogos han dado en llamar a quien se quedó en ese loop la generación ni-ni. Una cifra lo muestra. Según El País, el 54% de los españoles con entre 18 y 34 años dice no tener proyecto alguno por el que sentirse especialmente interesado o ilusionado.

Por eso agradecí tanto cuando @adegetau me presentó la música de Patrick Wolf. Su The Libertine es el reverso de la moneda que pinta Ginsberg. Sí, es cierto que el libertino está encarcelado; sí, el vagabundo encontró el camino y la carretera sólo acepta autos y deja fuera a los caballos, las nostalgias y la vida misma, y las mentiras del predicador están a resguardo otra vez, y el vagabundo encontró el camino. Pero hay salida y es cosa de tomarla…

Millenium y lo que Larsson encontró bajo la alfombra

Lunes, Julio 20th, 2009

Creo que por fortuna, de los primeros cuatro bestsellers recientes que me vienen a la mente hay por lo menos tres que están bien escritos y que vale la pena leer. Odié El Código da Vinci con toda mi alma, pero la saga de Harry Potter me atrapó, y todo mundo me dice que La Catedral del Mar es una buena novela con mucho rigor histórico. El último de estos fenómenos de superventas, de hecho, me pareció fascinante y sigo esperando que llegue a México la tercera entrega. Hablo de la serie Millenium, del sueco Stieg Larsson.

millenium

Larsson junta -o juntaba, porque murió justo después de entregar la tercera novela de la saga- todas las virtudes de un buen escritor de novela policiaca: desde el principio atrapa al lector y no lo suelta, sabe sorprender a cada paso y construir personajes complejos, que salen de lo cotidiano. Quizá sea esa la razón de la popularidad que ha adquirido la co-protagonista de las novelas, Lisbeth Salander: Larsson echó luz sobre un personajes fascinante que suele estar en las sombras.

Ése es, de hecho, uno de los ingredientes más importantes de la literatura negra, desde el cómic hasta la narrativa, y el que la hace más relevante: pone en primer plano lo que las sociedades escondieron bajo la alfombra; recuerda a los lectores lo que era obvio y no querían ver, y rechaza los altos contrastes y maniqueísmos con los que nos gusta conformarnos, rescatando las sombras y detalles que preferíamos olvidar.

Slate publicó la semana pasada un artículo muy bueno sobre el éxito que los nórdicos han tenido últimamente en las librerías, sobre todo escribiendo novela policiaca. “Lo que distingue estos libros no es algún elemento de truculencia nórdica, sino su evocación de una tranquilidad casi sublime”, dice Nathaniel Rich en el texto. Creo que sí, pero hay otra cosa: estas novelas vuelven a ser el espejo de la sociedad, un espejo que no da margen para hacerse tonto, que obliga a estas sociedades casi idílicas a recordar que todavía hay demasiada crueldad oculta.

Eso, y que, bueno, sencillamente son narradores excepcionales a los que no se puede soltar de ninguna manera.

Doris Lessing y La buena terrorista

Miércoles, Febrero 25th, 2009

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¡Qué me he cagado de risa! Nunca había leído a Doris Lessing, es más no sabía que existía antes del nobel, pero agradezco a los suecos que la hayan galardonado. No siempre estoy de acuerdo con ellos, muchos de los nobeles me parecen hijos de un gusto muy… sueco. Pero esta señora escribe impresionante.

La buena terrorista la he disfrutado como hace mucho no disfrutaba otro libro. Es divertida, inteligente, emocional. Una crítica sarcástica y brutal a esa izquierda perdida entre textos de Marx y los comentarios de Lenin. Una novela que tiene como principales protagonistas a una mujer ocupa y la casa donde llega a vivir. Una mujer perdida, confundida, a la que uno no puede dejar de amar, pero que te despierta una infinita compasión.

Otra cosa con la que me quedo del libro, es que pocas cosas hay tan gratificantes en el mundo de la literatura, como el que una mujer brillante escriba sobre una mujer, sus emociones y su pensamiento. Entrar de verdad al alma femenina es algo de lo que yo siempre ando sediento.

Se las recomiendo sobre todo a todos aquellos que han tenido contacto con esa vieja izquierda. La van a disfrutar, y si sus padres fueron guerrilleros o al menos creyeron que lo fueron, estoy seguro les va a servir para matar muchos fantasmas.

Shalimar el Payaso y los atentados en la India

Martes, Diciembre 2nd, 2008

Justo estaba acabando de leer Shalimar el Payaso de Salman Rushdie cuando la India sufrió la serie de terribles atentados en Bombay. La novela de Rushdie cuenta la historia de un asesino cachemiro que busca vengarse de su esposa infiel y del amante de ella, un ex-embajador norteamericano en la India.

Gran parte de la narración tiene como escenario Cachemira, en la parte controlada por la India. Cachemira, tras la independecia de la India del imperio británico, y la creación de Pakistan de mayoría musulmana, quedó dividida entre estos dos estados y otra porción para China. Desde entonces a sido el centro del conflicto entre Pakistan y la India. Dado que la mayoría de la población en Cachemira es musulmana, poco menos del 75 por ciento, insisten en que ese territorio les correponde.

Rushdie a lo largo de la novela, y a través de la vida de un pueblo y unos personajes, nos hace recorrer la historia del siglo XX de esa atribulada región del mundo. Una historia tan dramática como la de otros tantos lugares, donde las religiones juegan un papel deshumanizador y de puntas de lanza de conflictos terribles.

Y como estamos acostumbrados en estos últimos años en tantas obras, otra vez nos enfrentamos al oscuro lado fanático del islamismo. Y no deja de sorprender el nivel de violencia y estupidez que nos provoca, lo mismo que sentimos al ver las trágicas escenas de Bombay.

El asesino de Rushdie, un enamorado payaso que se convierte en asesino en busca de venganza, encuentra salida a su sed de sangre en la religión. Y me pregunto, ¿volveremos a ver la cara luminosa del Islam? ¿Algún día las mujeres en el mundo islámico volverán a ser respatadas y podrán andar en la calle sin taparse la cara? ¿Acabrán las persecuciones contra escritores y artistas como el propio Rushdie? ¿Ganarán alguna vez los musulmanes que encuentran en las palabras de Mahoma amor y tolerancia y no guerra?

Guardo esperanza por esa región del mundo. Espero la llegada de un nuevo orden mundial, donde las potencias como Estados Unidos, no vayan allá a destruir el tejido social y permitan la llegada de la paz en esa región. Y así poco a poco el Islam vuelva a ser centro del mundo, no por guerras, si no por belleza e inteligencia, como alguna vez lo fue.

Un homenaje íntimo a Carlos Fuentes

Viernes, Noviembre 21st, 2008

Mi memoria no da para la precisión, pero debo haber leído por primera vez a Carlos Fuentes a los catorce o quince años y estoy cierto que para cuando cumplí los veinte ya había leído toda la obra que había escrito hasta aquel 1994. En la adolescencia y mi primera juventud fui un fanboy de Fuentes. No era sólo su literatura lo que me fascinaba, también su imagen. No podría describir sino como enamoramiento la sensación que me asaltaba cuando lo veía hablar en sus conferencias en el Colegio Nacional. Tenía su fotografía pegada en la pared atrás del monitor de mi computadora Amiga que utilizaba en aquella época.

Carlos Fuentes no sólo me hizo amar con locura la literatura y a esta ciudad, no sólo me ayudó a entender el siglo XX mexicano, lo más importante para mí fue que me hizo sentir que no había nada más cool en el universo que ser escritor, no había nada más cool que ser Carlos Fuentes. Él es el responsable de mi deseo de ser un novelista famoso. Carlos Fuentes tenía todo lo que mi imaginación de adolescente, y de adulto contemporaneo, idealiza. Un hombre de una cultura luminosa y una inteligencia fuera de lo común, cuya voz siempre es escuchada y genera opinión, que además, ejerce con maestría el mágico y místico acto de escibir. Pero no sólo eso, es también un hombre cosmopolita, al que no limitan lo océanos y que se desenvuelve tan bien en Oxford como en la Ciudad de México. Y lo que más me ha sorprendido, lo que nunca he logrado explicarme, es que casi siempre, así venga de 3 meses en Inglaterra, tiene un bronceado perfecto.

Menos que de Carlos Fuentes, pero también fui un gran fanático de U2. Y me pasó algo similar en los dos casos con el paso del tiempo. A U2 jamás le perdoné los discos que siguieron al ya de por si desabrido Zooropa. A Fuentes le perdí el fanatismo depues depues de Los años de Laura Díaz. ¡Cómo mi escritor idolatrado había escrito tal mierda! Y con los libros siguientes lo fui queriendo menos y menos. Así somos los fanáticos, unos estúpidos.

Hasta que hace un par de años releí la Región más tranparente y volví a maravillarme con la prosa y la construcción de la ciudad de Fuentes. Y ahora, en medio de los festejos por su cumpleaños ochenta, y gracias a un examen de mi memoria, he recuperado la imagen del mejor novelista mexicano de todos los tiempos.

Feliz cumpleaños, Carlos Fuentes, y gracias por todo.