Literatura

...now browsing by category

 

El sueño de Bismarck de Arthur Rimbaud

Jueves, Mayo 22nd, 2008

Rimbaud

Todos los que hemos pasado una agradecible temporada en los infiernos gracias a Arthur Rimbaud y dimos con él nuestros primeros pasos en rebeldía, le guardamos un pedazo grande del alma a la que puede interesarle esto: en una librería parisina un cineasta encontró un texto suyo que no se conocía. Se trata del “Sueño de Bismarck”, una narración ficticia contra Otto von Bismarck, el artífice de la unificación alemana amenazaba Francia, publicada en un diario del siglo XIX.

Más allá de que guste o no, vale la pena leerla -porque siempre vale la pena, aunque sea para conocerlo más, leer a Rimbaud. Aquí está la traducción -perdonen si quedó muy precaria, pero no encontré ninguna otra-, seguida del original:

Es la noche. Bajo su tienda de campaña, llena de silencio y de sueño, Bismarck, con un dedo sobre el mapa de Francia, medita; de su inmensa pipa escapa un hilillo azul.

Bismarck medita. Su pequeño índice torcido camina, sobre la vitela, del Rin al Moselle, del Moselle al Sena; con la uña, ha rayado imperceptiblemente el papel alrededor de Estrasburgo: pasa el pellejo.

En Sarrebruck, en Wissenburgo, en Woerth, en Sedan, se estremece el pequeño dedo torcido: acaricia Nancy, araña Bitche y Phalsbourgo, raya Metz, traza sobre las fronteras pequeñas líneas rotas… y se detiene.

¡Triunfante, Bismarck ha cubierto con su índice Alsacia y Lorena! ¡Oh, bajo su cráneo amarillo, qué delirios de avaro! ¡Qué nubes deliciosas de humo vierte su pipa bienaventurada!

Bismarck medita. ¡Espera! Un gran punto negro parece detener el índice bullicioso. Es París.

Entonces, la pequeña y mala uña, de rayar, de rayar el papel, aquí, allá, con rabia… en fin, de detenerse… El dedo se queda ahí, medio doblado, inmóvil.

¡París! ¡París! Pues el buen hombre ha soñado tanto con los ojos abiertos que, dulcemente, en la somnolencia se separa de sí mismo: su frente se inclina sobre el papel; maquinalmente, el horno de su pipa, salida de sus labios, se abate sobre el villano punto negro.

¡Ay! ¡Povero! Abandonando su pobre cabeza, su nariz, la nariz del señor Otto de Bismarck, cayó en el horno ardiente. ¡Ay! ¡Povero! En el horno incandescente de la pipa. ¡Ay! ¡Povero! ¡Su índice estaba sobre París! ¡Acaba el sueño glorioso!

———————–

¡Era tan fina, tan espiritual, tan feliz, esa nariz de viejo primer diplomático! ¡Esconde, esconde esa nariz!


Sigue un párrafo de seis líneas apenas legible:

¡Y bien! Querido mío, cuando, por compartir el choucroute real, vuelve al palacio [.......................] con los gritos de… dama [...................] en la historia portará [.............................................] sus ojos estúpidos.


¡Voilà! ¡No había que soñar despierto!

Y aquí el original:

C’est le soir. Sous sa tente, pleine de silence et de rêve, Bismarck, un doigt sur la carte de France, médite ; de son immense pipe s’échappe un filet bleu.

Bismarck médite. Son petit index crochu chemine, sur le vélin, du Rhin à la Moselle, de la Moselle à la Seine ; de l’ongle il a rayé imperceptiblement le papier autour de Strasbourg ; il passe outre.

À Sarrebruck, à Wissembourg, à Woerth, à Sedan, il tressaille, le petit doigt crochu : il caresse Nancy, égratigne Bitche et Phalsbourg, raie Metz, trace sur les frontières de petites lignes brisées et s’arrête…

Triomphant, Bismarck a couvert de son index l’Alsace et la Lorraine ! Oh ! sous son crâne jaune, quels délires d’avare ! Quels délicieux nuages de fumée répand sa pipe bienheureuse !

Bismarck médite, Tiens ! un gros point noir semble arrêter l’index frétillant. C’est Paris.

Donc, le petit ongle mauvais, de rayer, de rayer le papier, de ci, de là, avec rage, enfin, de s’arrêter… Le doigt reste là, moitié plié, immobile.

Paris Paris ! Puis, le bonhomme a tant rêvé l’œil ouvert que, doucement, la somnolence s’empare de lui : son front se penche vers le papier ; machinalement, le fourneau de sa pipe, échappée à ses lèvres, s’abat sur le vilain point noir…

Hi ! povero ! en abandonnant sa pauvre tête, son nez, le nez de M. Otto de Bismarck, s’est plongé dans le fourneau ardent. Hi ! povero ! va povero ! dans le fourneau incandescent de la pipe… hi ! povero ! Son index était sur Paris ! Fini, le rêve glorieux !

Il était si fin, si spirituel, si heureux, ce nez de vieux premier diplomate !

Cachez, cachez ce nez !

Eh bien ! mon cher, quand, pour partager la choucroute royale, vous rentrerez au palais (…) avec des crimes de… dame (…) dans l’histoire, vous porterez éternellement votre nez carbonisé entre vos yeux stupides !

Voilà ! Fallait pas rêvasser !

Susan George y Martin Wolf: izquierda y derecha ante la globalización

Martes, Mayo 20th, 2008

Hace unos años, dos grandes del estudio de la globalización se reunieron a debatir en la sede social del Financial Times, en Londres. Se trata de Susan George y Martin Wolf. Su plática de ese entonces está publicada por Anagrama, con el título “La globalización liberal: a favor y en contra”.

La Globalización Liberal: a favor y en contra

Para quien le interese entender qué pasa con el mundo y la economía en nuestro tiempo, y cuáles son las diferencias entre la derecha y la izquierda hoy en día, el libro es un placer y un derroche de claridad. La razón es clara: quienes discutieron fueron nada menos que Susan George (junto con Naomi Klein, una de las críticas más agudas e inteligentes de la globalización actual) y Martin Wolf (economista del Banco Mundial y uno de los hombres que mejor conoce el complicado sistema económico mundial).

Una de las cosas que saltan después de leer el libro es lo absurdo de la clasificación de la derecha como “mala” y la izquierda como “buena”, y viceversa. No tengo ninguna duda de que tanto Wolf como George están preocupados por el rumbo que lleva el mundo y por encontrar y aplicar aquellas políticas públicas que beneficien a todos. Pensar que uno es moralmente mejor que el otro es una tontería.

El texto ofrece, más bien, otra serie de claves para entender las diferencias entre ambas formas de ver el mundo y actuar en él. Tres de ellas son las que, me parece, se aclaran más.

Una, que la izquierda cree tanto en los actores colectivos (las sociedades condicionan a los individuos) como en los determinantes del entorno económico y social sobre las personas. En plata, que la izquierda no se ha creído aquello de que “con esfuerzo y un poco de suerte, cualquiera sale adelante”, porque sí importa dónde se ha nacido y cuánto se tuvo en ese momento.

Dos, que la derecha está dispuesta a sacrificar el bienestar de unos cuantos para beneficiar al grueso, e inclusive así, no tiene inconveniente en establecer topes de facto del desarrollo o la mejora del ingreso real (la maquila, por ejemplo, que permite avanzar un poco a cambio de no avanzar nunca más).

Tres, que la izquierda ha logrado introducir en su pensamiento una visión integral que le permite entender que la economía está determinada por la política y viceversa, que lo que ocurre en el mercado tiene consecuencias sociales, ecológicas y culturales muy fuertes que hay que tomar en cuenta a la hora de establecer políticas públicas y evaluarlas; que la economía es, tanto como la política, cuestión de poder, no de números y manos invisibles.

En fin, “La globalización liberal: a favor y en contra” aclara y da profundidad a aquella definición que marca que las preocupaciones fundamentales de la izquierda son la igualdad, la justicia social y la libertad, mientras que para la derecha -al menos la derecha liberal- de lo que se trata es de dar al individuo la posibilidad de salir adelante y servirse del mercado, garantizándole sólo las libertades que le permitan hacerlo. Así, según ellos, por alguna extraña alquimia social, todos saldrán beneficiados

“La Noche es Virgen”, de Jaime Bayly

Lunes, Abril 28th, 2008

Hace un par de días, le pedí a unos amigos que me recomendaran algo para empezar a leer literatura latinoamericana nueva, porque viendo un artículo de Juan Gabriel Vázquez me di cuenta de que no sabía absolutamente nada de eso.

La novela que me prestaron es una de las mejores sorpresas que me he llevado. Es sencillamente genial. Se llama “La Noche es Virgen” y la escribió Jaime Bayly.

La novela de Jaime Bayly

Bayly es uno de los presentadores más importantes de la televisión peruana, y sin lugar a dudas uno de los escritores más divertidos que he conocido.

Las tres primeras páginas del libro me dejaron como atontado por la agilidad de la prosa y el ingenio de las frases. Nomás llegar a la cuarta hoja y desperezar el humor, empecé a disfrutar las líneas de Bayly como hacía mucho no disfrutaba un libro.

Ambientada en la Lima de los años noventa, “La Noche es Virgen” cuenta la historia -¿que juega a la autobiografía, o que de hecho lo es?- de un presentador de televisión tan gay, refinado y frívolo como puede ser humamente posible y, por lo menos hasta donde voy, sus reflexiones, caprichos, gustos y desgracias por vivir en Lima y no en Miami.

Aunque quizás el personaje en realidad no quiera vivir en Miami, “porque será muy rico pasear en bicicleta por key biscaine, donde todo el mundo sale con su casquito fosforescente y sus mallitas negras y sus nike con inflador, pero no es igual de rico tirar bicla en las achoradas calles de lima, donde la única autoridad que vale es la del microbusero sarnoso”.

Y a partir de ahí todo es desternillarse de risa.

En fin: una maravilla.

Octavio Paz: a diez años de la muerte del gran poeta mexicano

Sábado, Abril 19th, 2008

Piedra de sol (Fragmentos)

amar es combatir, si dos se besan
el mundo cambia, encarnan los deseos,
el pensamiento encarna, brotan las alas
en las espaldas del esclavo, el mundo
es real y tangible, el vino es vino,
el pan vuelve a saber, el agua es agua,
amar es combatir, es abrir puertas,
dejar de ser fantasma con un número
a perpetua cadena condenado
por un amo sin rostro;
el mundo cambia
si dos se miran y se reconocen,
amar es desnudarse de los nombres:
“déjame ser tu puta”, son palabras
de Eloísa, mas él cedió a las leyes,
la tomó por esposa y como premio
lo castraron después;
mejor el crimen,
los amantes suicidas, el incesto
de los hermanos como dos espejos
enamorados de su semejanza,
mejor comer el pan envenenado,
el adulterio en lechos de ceniza,
los amores feroces, el delirio,
su yedra ponzoñosa, el sodomita
que lleva por clavel en la solapa
un gargajo, mejor ser lapidado
en las plazas que dar vuelta a la noria
que exprime la substancia de la vida,
cambia la eternidad en horas huecas,
los minutos en cárceles, el tiempo
en monedas de cobre y mierda abstracta;

mejor la castidad, flor invisible
que se mece en los tallos del silencio,
el difícil diamante de los santos
que filtra los deseos, sacia al tiempo,
nupcias de la quietud y el movimiento,
canta la soledad en su corola,
pétalo de cristal en cada hora,
el mundo se despoja de sus máscaras
y en su centro, vibrante transparencia,
lo que llamamos Dios, el ser sin nombre,
se contempla en la nada, el ser sin rostro
emerge de sí mismo, sol de soles,
plenitud de presencias y de nombres;

sigo mi desvarío, cuartos, calles,
camino a tientas por los corredores
del tiempo y subo y bajo sus peldaños
y sus paredes palpo y no me muevo,
vuelvo donde empecé, busco tu rostro,
camino por las calles de mí mismo
bajo un sol sin edad, y tú a mi lado
caminas como un árbol, como un río
caminas y me hablas como un río,
creces como una espiga entre mis manos,
lates como una ardilla entre mis manos,
vuelas como mil pájaros, tu risa
me ha cubierto de espumas, tu cabeza
es un astro pequeño entre mis manos,
el mundo reverdece si sonríes
comiendo una naranja,
el mundo cambia
si dos, vertiginosos y enlazados,
caen sobre las yerba: el cielo baja,
los árboles ascienden, el espacio
sólo es luz y silencio, sólo espacio
abierto para el águila del ojo,
pasa la blanca tribu de las nubes,
rompe amarras el cuerpo, zarpa el alma,
perdemos nuestros nombres y flotamos
a la deriva entre el azul y el verde,
tiempo total donde no pasa nada
sino su propio transcurrir dichoso,

….

puerta del ser, despiértame, amanece,
déjame ver el rostro de este día,
déjame ver el rostro de esta noche,
todo se comunica y transfigura,
arco de sangre, puente de latidos,
llévame al otro lado de esta noche,
adonde yo soy tú somos nosotros,
al reino de pronombres enlazados,

puerta del ser: abre tu ser, despierta,
aprende a ser también, labra tu cara,
trabaja tus facciones, ten un rostro
para mirar mi rostro y que te mire,
para mirar la vida hasta la muerte,
rostro de mar, de pan, de roca y fuente,
manantial que disuelve nuestros rostros
en el rostro sin nombre, el ser sin rostro,
indecible presencia de presencias…

quiero seguir, ir más allá, y no puedo:
se despeñó el instante en otro y otro,
dormí sueños de piedra que no sueña
y al cabo de los años como piedras
oí cantar mi sangre encarcelada,
con un rumor de luz el mar cantaba,
una a una cedían las murallas,
todas las puertas se desmoronaban
y el sol entraba a saco por mi frente,
despegaba mis párpados cerrados,
desprendía mi ser de su envoltura,
me arrancaba de mí, me separaba
de mi bruto dormir siglos de piedra
y su magia de espejos revivía
un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre.

¡Baricco dirige a Beethoven!

Viernes, Abril 4th, 2008

Esta mañana recibí una gratísima sorpresa: ¡Alessandro Baricco escribió y dirigió una película que está pronta a estrenarse! Una película sobre Beethoven, sobre la Novena Sinfonía, con Leonor Watling. Una película que se titula Lección 21 (Lezione 21), que se estrena en Italia en septiembre próximo y que, a juzgar por el tráiler, me muero de ganas de ver.

Es una combinación que me parece magnífica. Baricco es el escritor que más me ha conmovido en los últimos años. Aunque algunas de sus obras no me han gustado –Seda, la verdad, me pareció linda y bien escrita, pero no más–, sus libros bien logrados son sencillamente magníficos y la novedad de su lenguaje, la claridad de sus personajes y la hondura de las historias son geniales.

La Novena, por otro lado, es en pocas palabras, uno de los muchísimos recordatorios de que vale la pena vivir que los hombres nos hemos regalado a lo largo de la historia .

Ludwig van Beethoven

En ella, Beethoven y Shciller, que hizo la letra, ponen en plata que, a pesar de los pesares y dolores, en este mundo la alegría y la belleza existen y gozan de buena salud.

Los testimonios sobre su estreno en Viena bastan para mostrarlo. El 7 de mayo de 1824, en el teatro Kapellmeister, la orquesta tuvo que tocar en una situación un tanto extraña: tenía dos directores en escena. Michael Umlauf llevaba oficialmente la batuta en el estreno de la primera sinfonía que Beethoven presentaba en diez años, pero no estaba sólo: junto a él estaba el autor, que marcaba el ritmo.

El violista Josef Bohm contó que “Beethoven se levantaba por momentos, a veces se hundía hasta el suelo, se movía como si quisiera tocar él mismo todos los instrumentos y cantar todas las voces del coro”.

Cuando terminó el último movimiento, el compositor se había rezagado algunas notas y seguía dirigiendo, de forma que uno de los músicos se acercó a él y lo giró hacia la audiencia: lo que vio Beethoven fue un público que, sabiendo que estaba sordo, hizo todo lo posible por mostrarle su aprecio. Lanzó los sombreros al aire y cubrió de blanco los palcos agitando sus pañuelos.

Y ahora, Baricco nos va a contar todo esto en la pantalla. Es una de las mejores noticias que he recibido.

Las traiciones del azar y la muerte de Saint-Exupéry

Sábado, Marzo 15th, 2008

“Pueden dejar de buscar. Fui yo quien derribó a Saint-Exupéry”. Con esa frase, el periodista y ex piloto de la Luftwaffe alemana Horst Rippert aclaró uno de los misterios más fascinantes de la literatura moderna.

La frase también abrió, según cuenta hoy un diario francés (la noticia también la recogió la prensa en español), la narración de una historia trágica y azarosa, en la que un piloto mata al hombre que le hizo querer volar.

Antoine de Saint-Exupéry

Al mediodía del 31 de julio de 1944, Rippert, que tenía 24 años, recibió la orden de despegar. El radar había detectado a un avión enemigo que volaba sobre la ciudad de Annecy.

El joven piloto encendió el motor de su Jgr.200 de la Lüftwaffe y partió hacia el cielo. Recorrió varios kilómetros entre las nubes y sobre el mar.

Quizá recordó algún pasaje de Vuelo de Noche, uno de los libros de Saint-Exupéry que lo habían acercado a los aviones.

Cuando enfiló hacia la base, pensando que no había encontrado nada, vio un Lightning 38 enemigo volando hacia Marsella y lo siguió por un rato.

“Después de seguirlo”, dijo al investigador Luc Vanrell, a quien reveló el misterio, “me dije: ‘Amigo, si no sales del campo, te voy a cazar. Me tiré hacia él y disparé. No sobre el fuselaje, sino sobre las alas. Le di. El zinc empezó a caer. Derecho al agua. Se destrozó contra el mar. Nadie saltó. Al piloto no lo vi”.

“Supe algunos días después que era Saint-Exupéry. Esperé, y sigo esperando, que no haya sido él. En nuestra juventud lo leímos todos; adorábamos sus libros. Sabía describir en forma admirable el cielo, los pensamientos y los sentimientos de los pilotos.”

“Su obra suscitó la vocación de muchos de nosotros. Amaba al personaje. Si lo hubiera sabido, no habría disparado. No sobre él”.

Océano Mar y por qué la vida parece menos absurda

Lunes, Marzo 10th, 2008

Hace unos días platicaba con Emiliano de los libros que nos han sacudido en los últimos años y nos pusimos a buscar cómo y hasta dónde marcaron nuestras vidas.

El mío sería Océano Mar, de Alessandro Baricco. Lo primero que me impactó fue la prosa. Nunca había leído nada igual. Baricco hace con las palabras lo que se le pega la gana, y le sale bien. Marca el ritmo del párrafo como quien mueve un verso dos caracteres a la derecha, y administra metáforas y descripciones en las dosis necesarias para sobrecoger al lector y acompañar la historia.

Pero lo que más me impresionó fue lo que hay detrás de cada personaje.

Con Elisewin aprendí que la mejor manera de perder el miedo, los miedos que traemos dentro, es enfrentar el mundo y gozarlo con los demás y por ellos.

Con Bartleboom y Plasson vi que la amistad puede nacer donde uno menos lo espera.

Con Adams quedé fascinado por el peso de las pasiones y las rabias.

Me enamoré perdidamente de Ann Deverià y lo que ocurre con ella me sobrecogió profundamente.

Por el padre Pluche, en fin, supe que la solidaridad y el cariño por los hombres y las cosas puede hacernos la vida un poco menos difícil.

Leyendo las historias de todos ellos –y la lección final de que si ya no es posible bendecir el mar, todavía es posible decirlo– descubrí que, quizás, la vida sea un poco menos absurda, el mundo adquiera un poco de sentido, si construimos en ellos la belleza, la solidaridad y el amor.

En Bodas, un libro que, en muchos aspectos, se parece a Océano Mar, Albert Camus explicaba que frente a las ruinas de Tipasa comprendió “lo que se llama gloria: el derecho a amar sin mesura”.

Algo similar comprendí yo con Océano Mar: en un mundo como el que nos tocó vivir, lo que nos queda es defender estas tres glorias camusinas, estos tres elementos vitales que se descubren en el libro de Baricco.

La belleza, la solidaridad y el amor, después de todo, son lo único que nos queda si queremos vivir un poco mejor.

Esta historia de Alessandro Baricco

Miércoles, Diciembre 12th, 2007

Desde que leí, hace ya algunos años, Océano Mar, me volví fanático de Alessandro Baricco. Es la novela más hermosa que he leído en toda mi vida. Una de mis top 10 para siempre. Lamentablemente, me cuesta trabajo recomendarla. Por primera vez salió en América Latina publicada por la colombiana Norma y la traducción era magnífica. La de Anagrama, la que ahora se puede conseguir en librerías, es francamente muy mala. Si alguna vez logran conseguir la de Norma, cómprenla, es un tesoro.

baricco.jpg

Pero ese no es el tema. De la novela que quiero contarles hoy es Esta historia (2005) publicada en español por Anagrama. Es la historia de Ultimo, un italiano apasionado por las curvas de las carreteras. Pedazos de su vida narrados por diferentes voces: el diario de la mujer que fue el amor de su vida, la de un matemático que intenta demostrar o demostrarse que su hijo, un capitán del ejercito, no era un traidor o la de su hermano narrando el principio de la construcción del circuito, el sueño máximo del personaje. Para hacer novelas de fragmentos narrados por voces diferentes, Alessandro Baricco es un maestro. Baricco, a mi parecer, no busca la fidelidad, la verosimilitud en las voces de sus narradores, lo que busca es la belleza. Y en la belleza es donde se sustentan sus obras.

Yo, con lo que me quedo de Esta historia es con la historia de amor. Hace mucho no me emocionaban tanto los ires y venires de una pareja y al final me emocioné y mucho. Ultimo y Elizaveta son dos grandes personajes, dibujados con la imaginación y la belleza que caracterizan al escritor italiano. De esos que no se olvidan con el paso del tiempo.

Muy recomendada, pero si no has leído a Baricco antes, te sugiero comenzar por Seda o Novecento y luego métete a Océano Mar – insisto, consigue la edición de Norma, aunque sea en fotocopias -, después sigue con el resto de la obra. Así lo leí yo y me funcionó a la perfección.

Ganadores del premio nobel de literatura latinoamericanos y españoles

Viernes, Noviembre 2nd, 2007

Dado que una y otra vez leo en las estadísticas de mi blog ( el mes pasado al fin superó las 5000 visitas únicas en un mes :) ) que llega gente buscando la lista de latinoamericanos ganadores del premio nobel, he decidido publicarla como un servicio a la comunidad:

1945 Gabriela Mistral Chilena

1967 Miguel Ángel Asturias Guatemalteco

1971 Pablo Neruda Chileno

1982 Gabriel García Márquez Colombiano

1990 Octavio Paz Mexicano

Y ya. Esa es la lista completa de latinoamericanos ganadores del Nobel. Increible lo poco que existe latinoamérica y el español para los suecos. Por ejemplo Francia, tiene 13 ganadores y Estados Únidos 11, todo el idioma español 10.

Ahora vamos con los escritores nacidos en España ganadores del Nobel:

1904 José de Echegaray

1922 Jacinto Benavente

1956 Juan Ramón Jiménez

1977 Vicente Aleixandre

1989 Camilo José Cela

 Ésta es la lista completa de ganadores por si desean consultarla.