Zurda Siniestra

Zara, la maquila y la responsabilidad social

Miércoles, Junio 25th, 2008

Hace años, para no aparecer ante el mercado como explotadoras de niños indonesios, mujeres de Juárez o ancianos hondureños, las compañías que contratan plantas maquiladoras inventaron una cosa llamada “códigos de responsabilidad social”. Sin embargo, una investigación de la BBC ha demostrado, una vez más, que este modelo no sirve, que es una pantalla que oculta la realidad.

Anuncio de Adbusters sobre Nike

La investigación de la cadena británica descubrió que los trabajadores de una empresa maquiladora que producía ropa de la compañía Inditex (Zara, Pull and Bear, Bershka, etc) se quejaban de abusos graves. “Si cometemos un mínimo error, nos golpean o nos los deducen de nuestros salarios“, dijo una mujer.

Aunque se descubrió que la ropa de Zara se produce en otras plantas de la compañía, y no en la señalada por los abusos, el código de responsabilidad social de Inditex sí manda que los proveedores lo cumplan en todas sus plantas, no sólo en las relacionadas con la empresa. Por ello, pidió el cierre de la fábrica. Está por saberse qué es lo que ocurrirá.

No es el primer caso así. Hace un par de años ocurrió uno similar en México. En Baja California Sur, la empresa Pung Kook, que maquilaba para Adidas, cerró una planta en la que violó sistemáticamente el derecho de los trabajadores a la libre asociación y no pagó un sólo peso de liquidación.

En aquella ocasión, por suerte, la lucha del Sindicato Independiente de Trabajadores y Trabajadoras de la Industria Maquiladora (SINTTIM), del Frente Auténtico del Trabajo (FAT) y el apoyo de la ONG estadunidense Enlace Internacional permitió que la empresa pagara. De nada sirvió apelar a Adidas, que intentó sin éxito presionar a la compañía. Lo único que consiguió la victoria fue una campaña muy sofisticada con manifestaciones en ciudades coreanas, mexicanas, japonesas y de EU, todas al mismo tiempo.

Aunque Zara y Adidas asuman códigos de responsabilidad social, eso no quiere decir que los cumplan, ya sea por falta de voluntad o de capacidad  de inspeccionar a sus proveedores. Los códigos de responsabilidad social no son un mecanismo eficaz.

La única forma de lograr que mejoren las condiciones laborales globales es obligando a los Estados a aplicar la ley.

¿Cómo lograrlo? Una forma es que los países puedan establecer candados al comercio con naciones que violan los derechos laborales según evaluaciones de la Organización Internacional del Trabajo. Sería la mejor manera de lograr que todos vivamos y trabajemos mejor.

La Doctrina del Shock, de Naomi Klein y Alfonso Cuarón

Lunes, Junio 9th, 2008

Pocas veces nos topamos con un documento que explique en forma clara, directa y accesible, lo que pasa con la economía del mundo en la globalización. Naomi Klein lo logró en un video dirigido por el mexicano Alfonso Cuarón.

El video se llama “La doctrina del shock”, al igual que el último libro de la periodista canadiense, y es una joya.

Después de verlo, como siempre que leo algo sobre la derecha en economía (es igual que esté escrito desde la derecha o desde la izquierda), me sorprende que todavía haya gente que niega que la forma en que se impuso el libre mercado como política universal fue esencialmente antidemocrática; que fue una terapia de choque; que la forma en que sigue manejándose la economía en el mundo es profundamente antidemocrática y los órganos de decisión, sea en Europa, África o América, queda lejísimos de los ciudadanos por la sencilla razón de que todo el sistema está pensado para que así sea.

He aquí esta maravilla de Naomi Klein y Alfonso Cuarón:

Susan George y Martin Wolf: izquierda y derecha ante la globalización

Martes, Mayo 20th, 2008

Hace unos años, dos grandes del estudio de la globalización se reunieron a debatir en la sede social del Financial Times, en Londres. Se trata de Susan George y Martin Wolf. Su plática de ese entonces está publicada por Anagrama, con el título “La globalización liberal: a favor y en contra”.

La Globalización Liberal: a favor y en contra

Para quien le interese entender qué pasa con el mundo y la economía en nuestro tiempo, y cuáles son las diferencias entre la derecha y la izquierda hoy en día, el libro es un placer y un derroche de claridad. La razón es clara: quienes discutieron fueron nada menos que Susan George (junto con Naomi Klein, una de las críticas más agudas e inteligentes de la globalización actual) y Martin Wolf (economista del Banco Mundial y uno de los hombres que mejor conoce el complicado sistema económico mundial).

Una de las cosas que saltan después de leer el libro es lo absurdo de la clasificación de la derecha como “mala” y la izquierda como “buena”, y viceversa. No tengo ninguna duda de que tanto Wolf como George están preocupados por el rumbo que lleva el mundo y por encontrar y aplicar aquellas políticas públicas que beneficien a todos. Pensar que uno es moralmente mejor que el otro es una tontería.

El texto ofrece, más bien, otra serie de claves para entender las diferencias entre ambas formas de ver el mundo y actuar en él. Tres de ellas son las que, me parece, se aclaran más.

Una, que la izquierda cree tanto en los actores colectivos (las sociedades condicionan a los individuos) como en los determinantes del entorno económico y social sobre las personas. En plata, que la izquierda no se ha creído aquello de que “con esfuerzo y un poco de suerte, cualquiera sale adelante”, porque sí importa dónde se ha nacido y cuánto se tuvo en ese momento.

Dos, que la derecha está dispuesta a sacrificar el bienestar de unos cuantos para beneficiar al grueso, e inclusive así, no tiene inconveniente en establecer topes de facto del desarrollo o la mejora del ingreso real (la maquila, por ejemplo, que permite avanzar un poco a cambio de no avanzar nunca más).

Tres, que la izquierda ha logrado introducir en su pensamiento una visión integral que le permite entender que la economía está determinada por la política y viceversa, que lo que ocurre en el mercado tiene consecuencias sociales, ecológicas y culturales muy fuertes que hay que tomar en cuenta a la hora de establecer políticas públicas y evaluarlas; que la economía es, tanto como la política, cuestión de poder, no de números y manos invisibles.

En fin, “La globalización liberal: a favor y en contra” aclara y da profundidad a aquella definición que marca que las preocupaciones fundamentales de la izquierda son la igualdad, la justicia social y la libertad, mientras que para la derecha -al menos la derecha liberal- de lo que se trata es de dar al individuo la posibilidad de salir adelante y servirse del mercado, garantizándole sólo las libertades que le permitan hacerlo. Así, según ellos, por alguna extraña alquimia social, todos saldrán beneficiados

¿Otro mundo es posible?

Miércoles, Abril 5th, 2006

Nunca he logrado entender a fondo las frases del altermundismo, por eso quiza me parecen muy bobas. El “Otro mundo es posible” suena muy bonito, pero por más que la pienso no le encuentro el fondo. El hecho de que el mundo cambiará y será otro, no es una posibilidad, es una realidad. Una repasadita de la historia de la humanidad así nos lo demuestra. Incluso si lográsemos, como tanto nos esforzamos, generar una crisis climática que acabará con el hombre de la faz de la tierra, ese mundo, sin nosotros, sería otro. O quizá la frase se refiere a la capacidad de hacer otro mundo de acuerdo a una serie nueva de ideas de quienes pronuncian la frase. Lo cierto es que ese mundo ya es.

El movimiento altermundista es producto del devenir de la humanidad. Lo unifica, y explica en gran medida, la lucha en contra del atroz capitalismo globalizador. La caída del bloque soviético nos obligó a replantear los caminos para luchar contra el imperialismo norteamericano y europeo, y su modelo económico, que sobrevive gracias la pobreza y sumisión de las mayoría de los habitantes del planeta tierra.

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Sobre Chávez, el altermundismo y el FSM

Miércoles, Febrero 1st, 2006

Hubiera preferido que esta primera colaboración a ZurdaSiniestra.org fuera en sentido positivo, con propuestas concretas. En concreto, tenía pensado exponer aquí las razones de un corazón de izquierdas y seguirlas después con las razones de la razón zurda. Pero entonces apareció Chávez y no pude evitar la tentación de escribir este texto para comenzar el debate entre nosotros en torno de qué es el altermundismo. A ver qué les parece.

El 27 de enero, Hugo Chávez habló en el Foro Social Mundial y llamó a una mayor articulación de las organizaciones y movimientos representadas en ese espacio, además de recuperar la consigna, ya añeja, de “socialismo o muerte”.

El discurso fue polvoriento de lenguaje y referentes, desordenado de estructura y demagógico de contenidos. Más allá de lo folklórico de su alocución, tan cuajada de lugares comunes, me preocupa y me repele el análisis tan ideologizado de la realidad latinoamericana, el absoluto desconocimiento de la dinámica interna del altermundismo y de sus valores y la esloganización de la lucha.

Me preocupa, en primer lugar, la vuelta a la “alucinación en rojo” y el pensar que está por arder la pradera. Afirmar, como hace el venezolano, que “los pueblos originarios de este continente vivían en socialismo” es o entender el socialismo de una forma muy particular o desconocer completamente a los pueblos indios.

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