Estados Unidos y la tortura
Miércoles, Febrero 6th, 2008Uno, como occidental, llega a creer que hay ciertos asuntos en los que todos ya estamos más o menos de acuerdo. Por ejemplo: la tortura. La tortura es mala, no es buena. Los malos en las pelÃculas son los que torturan, nunca los buenos.
A partir de la presidencia del medieval de George Bush en Estados Unidos la tortura se ha puesto de moda. El otrora paÃs que se autodefinÃa como el máximo defensor de los derechos humanos, por lo cual podÃa invadir naciones o decretar embargos, ha cambiado su pensamiento para llegar a la conclusión de que la tortura no es mala, es buena y muy útil.
El portavoz de la Casablanca, Tony Fratto, defendió la aplicación del “submarino” tras que el director de la CIA reconoció ante el congreso que se utilizó esta efectiva técnica de tortura contra tres sospechosos de terrorismo en los años 2002 y 2003. El “submarino” consiste en amarrar al torturado a una mesa o silla, taparle con un trapo nariz y boca, y arrojarle agua, hasta que el trapo se pegue a la cara y el detenido pierda la capacidad de respirar y sienta que se ahoga. La inquisición española utilizó este método y lo llamaban “pena de ansia”.
Tony Fratto dijo que además de que estuvo bien que se usara, si el presidente volviera a dar la orden de utilizarla contra sospechosos, se volverÃa hacer porque es perfectamente legal. Aunque está prohibido por la Convención de Ginebra, eso a ellos les importa un rábano, tanto como las condenas de organizaciones de defensa de derechos humanos como Humans Rights Watch.
¿Sorprende la noticia? No, y eso es una verdadera tragedia. Durante la presidencia de George Bush el gobierno de Estados Unidos secuestró gente en todo el mundo y los tiene encerrados, aún sin juicio, en Guantánamo. Todos vimos las espeluznantes imágenes de militares estadounidenses torturando iraquÃes. Eso por no hablar de los muertos civiles durante las invasiones a Irak y Afganistán.
George Bush está regresando a la sociedad norteamericana al medioevo, y el mundo entero ve los excesos que cometen sin tomar acción alguna para ponerles un freno. Una verdadera tragedia. Los derechos humanos ya no están de moda.
VÃa: Milenio


