Sobre la vergonzosa elección en el PRD
Viernes, Marzo 21st, 2008El domingo pasado, el Partido de
Lo que ocurrió ese día y ha venido ocurriendo toda la semana es vergonzoso y muestra el mucho trabajo que todavía le queda a la izquierda mexicana para superar su vocación priísta y para convertirse en una verdadera opción de gobierno que trabaje para todos los mexicanos y haga de éste un país en el que vivamos mejor.
Sé que en todos los partidos pasa lo mismo. Sé que lo que ocurrió en el PRD es reflejo de lo que pasa en el país. Pero sé también las expectativas que muchos pusimos en el PRD y lo mucho que ha costado construirlo.
Y lo que ocurrió me parece sencillamente traicionar a esa historia, esas esperanzas y ese proyecto.
Hoy, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas llamó a anular la elección y pidió que se designe un presidente provisional del partido. Ese presidente tendrá, según Cárdenas, “la responsabilidad de poner en práctica una política hacia el interior del partido y hacia el exterior que represente una verdadera regeneración”.
Creo que lo que propone el ingeniero sería un avance, pero no creo que baste. Creo que los perredistas tienen que actuar honestamente de cara a la nación y emprender un hondo proceso de renovación que limpie al partido de clientelas.
Sobre todo, creo que nos deben a todos los mexicanos que pusimos nuestras esperanzas en ellos y con ellos hemos trabajado un compromiso hondo y verdadero con la democracia.
Es ridículo que en un partido que pagó con 500 muertos su compromiso con el país y que surgió, precisamente, de la lucha contra el fraude electoral, se escuchen perlas como las que tantos hemos escuchado y que tanto recuerdan al PRI.
Desde el viejo “acuerdo mata voto” hasta el más reciente “de lo que se trata es de sacar a fulano, y para hacerlo todo vale”, recuerdan más a Gonzalo N. Santos proclamando que “la moral es un árbol que da moras” que a los luchadores que construyeron el partido.
Si el PRD quiere verdaderamente ser una fuerza que transforme el país para hacerlo mejor, tiene que empezar por transformarse a sí mismo. Y urge que lo haga.



