A un año del 2 de julio de 2006
Lunes, Julio 2nd, 2007Hoy hay muchos hombres y mujeres de los medios que quisieran hacernos creer que la pasada elección federal fue absolutamente legÃtima. Vergonzoso. Fue una elección manchada, y no es mi opinión tan sólo, asà lo afirmó incluso el Tribunal Federal Electoral en su resolución final. Asà lo confirmó también Vicente Fox cuando dijo en el mes de febrero de este año que se desquitó de Andrés Manuel López Obrador cuando su candidato (Felipe Calderón) ganó la presidencia de la República. El PAN repitió con descaro las viejas prácticas priistas, donde el hombre del presidente tenÃa que llegar a cualquier precio a la presidencia. Eso es lo que nos ha dejado nuestra tan mentada transición.
El Instituto Federal Electoral quedó lastimado por la actuación de su presidente. Ahora, un años después, se dice martir y defiende a capa y espada su labor. Cabe hacer mención que también el Tribunal Federal Electoral le llamó la atención por su actuación. Recordemos que más de una vez los magistrados tuvieron que ordenarle que actuara ante las campañas sucias e ilegales que emprendieron desde la derecha. Ugalde, un hombre gris y que la historia de este paÃs ni siquiera recordara, cargó los dados.
Todo esto es cierto, pero también lo es que el máximo responsable de su derrota fue Andrés Manuel López Obrador. Tiro a la borda una enorme ventaja que tenÃa cuatro meses antes de la elección. Tras horas de pláticas con amigos sobre el tema he llegado a una sola conclusión del porqué: la soberbia del tabasqueño. No se cansó de repetir “a este gallo no le quietan ni una pluma”, pero esta simpática frase fue la que lo llevó a cometer una serie de errores que lo alejaron de la posibilidad de la presidencia, y a nosotros de la isla de los niños y del tren bala hasta Tijuana.
Decidió no ir al primer debate sin razón lógica alguna y le costó puntos. Tardó más de un mes en encarar la campaña sucia de la derecha y le costó puntos. Entregó la coordinación electoral de la campaña a sus incondicionales de la casa de campaña y dejó a un lado la experiencia del PRD y le costó puntos.
No me cabe duda que López Obrador sigue siendo el lÃder de miles de mexicanos. A pesar de las derrotas volvió el dÃa de ayer a congregar a miles en el Zócalo. Su discurso era el que podÃa esperarse, es el discurso de un hombre que no ha aprendido a controlar la soberbia que lo ciega. Yo discrepo profundamente de él. Los mexicanos estamos urgidos de cambios que hagan de este un paÃs que funcione. Para eso se necesita negociar, llegar a acuerdos. Se necesita dirigir la presión social para construir un paÃs mejor, no para seguir inflamando el ego de un megalómano.
Ojalá que la izquierda mexicana representada en las cámaras no escuche la voz de López Obrador. Necesitamos que se pongan a trabajar y velen por los intereses de los marginados y las minorÃas. No podemos, ni tenemos porque esperar, cinco u once o diecisiete años a que López Obrador gane la presidencia.

