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Shalimar el Payaso y los atentados en la India

Martes, Diciembre 2nd, 2008

Justo estaba acabando de leer Shalimar el Payaso de Salman Rushdie cuando la India sufrió la serie de terribles atentados en Bombay. La novela de Rushdie cuenta la historia de un asesino cachemiro que busca vengarse de su esposa infiel y del amante de ella, un ex-embajador norteamericano en la India.

Gran parte de la narración tiene como escenario Cachemira, en la parte controlada por la India. Cachemira, tras la independecia de la India del imperio británico, y la creación de Pakistan de mayoría musulmana, quedó dividida entre estos dos estados y otra porción para China. Desde entonces a sido el centro del conflicto entre Pakistan y la India. Dado que la mayoría de la población en Cachemira es musulmana, poco menos del 75 por ciento, insisten en que ese territorio les correponde.

Rushdie a lo largo de la novela, y a través de la vida de un pueblo y unos personajes, nos hace recorrer la historia del siglo XX de esa atribulada región del mundo. Una historia tan dramática como la de otros tantos lugares, donde las religiones juegan un papel deshumanizador y de puntas de lanza de conflictos terribles.

Y como estamos acostumbrados en estos últimos años en tantas obras, otra vez nos enfrentamos al oscuro lado fanático del islamismo. Y no deja de sorprender el nivel de violencia y estupidez que nos provoca, lo mismo que sentimos al ver las trágicas escenas de Bombay.

El asesino de Rushdie, un enamorado payaso que se convierte en asesino en busca de venganza, encuentra salida a su sed de sangre en la religión. Y me pregunto, ¿volveremos a ver la cara luminosa del Islam? ¿Algún día las mujeres en el mundo islámico volverán a ser respatadas y podrán andar en la calle sin taparse la cara? ¿Acabrán las persecuciones contra escritores y artistas como el propio Rushdie? ¿Ganarán alguna vez los musulmanes que encuentran en las palabras de Mahoma amor y tolerancia y no guerra?

Guardo esperanza por esa región del mundo. Espero la llegada de un nuevo orden mundial, donde las potencias como Estados Unidos, no vayan allá a destruir el tejido social y permitan la llegada de la paz en esa región. Y así poco a poco el Islam vuelva a ser centro del mundo, no por guerras, si no por belleza e inteligencia, como alguna vez lo fue.

“La Noche es Virgen”, de Jaime Bayly

Lunes, Abril 28th, 2008

Hace un par de días, le pedí a unos amigos que me recomendaran algo para empezar a leer literatura latinoamericana nueva, porque viendo un artículo de Juan Gabriel Vázquez me di cuenta de que no sabía absolutamente nada de eso.

La novela que me prestaron es una de las mejores sorpresas que me he llevado. Es sencillamente genial. Se llama “La Noche es Virgen” y la escribió Jaime Bayly.

La novela de Jaime Bayly

Bayly es uno de los presentadores más importantes de la televisión peruana, y sin lugar a dudas uno de los escritores más divertidos que he conocido.

Las tres primeras páginas del libro me dejaron como atontado por la agilidad de la prosa y el ingenio de las frases. Nomás llegar a la cuarta hoja y desperezar el humor, empecé a disfrutar las líneas de Bayly como hacía mucho no disfrutaba un libro.

Ambientada en la Lima de los años noventa, “La Noche es Virgen” cuenta la historia -¿que juega a la autobiografía, o que de hecho lo es?- de un presentador de televisión tan gay, refinado y frívolo como puede ser humamente posible y, por lo menos hasta donde voy, sus reflexiones, caprichos, gustos y desgracias por vivir en Lima y no en Miami.

Aunque quizás el personaje en realidad no quiera vivir en Miami, “porque será muy rico pasear en bicicleta por key biscaine, donde todo el mundo sale con su casquito fosforescente y sus mallitas negras y sus nike con inflador, pero no es igual de rico tirar bicla en las achoradas calles de lima, donde la única autoridad que vale es la del microbusero sarnoso”.

Y a partir de ahí todo es desternillarse de risa.

En fin: una maravilla.

Océano Mar y por qué la vida parece menos absurda

Lunes, Marzo 10th, 2008

Hace unos días platicaba con Emiliano de los libros que nos han sacudido en los últimos años y nos pusimos a buscar cómo y hasta dónde marcaron nuestras vidas.

El mío sería Océano Mar, de Alessandro Baricco. Lo primero que me impactó fue la prosa. Nunca había leído nada igual. Baricco hace con las palabras lo que se le pega la gana, y le sale bien. Marca el ritmo del párrafo como quien mueve un verso dos caracteres a la derecha, y administra metáforas y descripciones en las dosis necesarias para sobrecoger al lector y acompañar la historia.

Pero lo que más me impresionó fue lo que hay detrás de cada personaje.

Con Elisewin aprendí que la mejor manera de perder el miedo, los miedos que traemos dentro, es enfrentar el mundo y gozarlo con los demás y por ellos.

Con Bartleboom y Plasson vi que la amistad puede nacer donde uno menos lo espera.

Con Adams quedé fascinado por el peso de las pasiones y las rabias.

Me enamoré perdidamente de Ann Deverià y lo que ocurre con ella me sobrecogió profundamente.

Por el padre Pluche, en fin, supe que la solidaridad y el cariño por los hombres y las cosas puede hacernos la vida un poco menos difícil.

Leyendo las historias de todos ellos –y la lección final de que si ya no es posible bendecir el mar, todavía es posible decirlo– descubrí que, quizás, la vida sea un poco menos absurda, el mundo adquiera un poco de sentido, si construimos en ellos la belleza, la solidaridad y el amor.

En Bodas, un libro que, en muchos aspectos, se parece a Océano Mar, Albert Camus explicaba que frente a las ruinas de Tipasa comprendió “lo que se llama gloria: el derecho a amar sin mesura”.

Algo similar comprendí yo con Océano Mar: en un mundo como el que nos tocó vivir, lo que nos queda es defender estas tres glorias camusinas, estos tres elementos vitales que se descubren en el libro de Baricco.

La belleza, la solidaridad y el amor, después de todo, son lo único que nos queda si queremos vivir un poco mejor.