Paris Match presentó, a tono con el 40 aniversario de la llegada del hombre a la Luna, una “lista no exhaustiva” de los que viajaron, aunque sólo fuera en tinta y fantasía, al satélite antes que Neil Armstrong, Buzz Aldrin y el resto de la tripulación del Apollo 11. Aquí te la presentamos:
Antes del 190 d.n.e. Luciano de Samosata escribió en La historia verdadera cómo era llevado en un barco arrastrado por una feroz tormenta a la Luna. Ahí, encontró a los selenitas, un pueblo que tejía sus trajes con hilo de vidrio y de metal y que bebía jugo de aire en el desayuno.
1650. Cyrano de Bergerac, en el que por muchos es considerado el primer libro de ciencia ficción, viajó al satélite para encontrarse con un mundo paralelo. Se trata de una farsa y un libro de filosofía en el que mostró un espejo trucado de la tierra, y se titula La historia cómica de los Estados e Imperios de la Luna. Después, hizo lo mismo pero con los Estados y los Imperios del Sol.
1835. El maestro del cuento negro, Edgar Allan Poe, en La aventura sin par de un tal Hans Pfaal, cuenta un viaje a la Luna, pero en globo, sin mayores artificios. Esta historia tiene además el atractivo de ser un precursor de las novelas de Julio Verne, al ser el primero que incorpora la ciencia a sus descripciones.
1865. Apareció el libro por excelencia de los viajes al satélite que nos mira desde fuera de la Tierra: De la Tierra a la Luna, de Julio Verne. Cuenta la historia de cómo los miembros del Gun Club construyen un cañón que los lanza al espacio. Toda la primera parte es un debate en términos de física sobre los cálculos necesarios para hacer el viaje, además de una sátira de los estereotipos tanto del estadunidense de la época como de los científicos del momento.
1901. Otro de los grandes de la ciencia ficción, H. G. Wells, también viajó a la Luna, en su libro Los primeros hombres en la Luna. Wells imagina al satélite como un mundo con atmósfera y vida, que se congelan cuando el sol se pone y renacen cuando sale por el horizonte.
1954. Esta novela, o relato, tuvo además la virtud de estar dibujada, y se trata de Nos fuimos a la Luna, uno de los cómics de Hergé sobre el periodista belga Tintin.
1964. Pierre Boulle describe su viaje a la Luna en El jardín de Kanashima, en el que son los japoneses -y por una vez no los estadunidenses o los europeos- los que viajan al satélite. No deja de ser un poco paradójico, porque el autor es el mismo que hizo de los nipones unos villanos en Puente sobre el río Kwai.
¿Alguno más a sumar a la lista?







