Literatura

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Los libros que viajaron a la Luna

Miércoles, Julio 22nd, 2009

Paris Match presentó, a tono con el 40 aniversario de la llegada del hombre a la Luna, una “lista no exhaustiva” de los que viajaron, aunque sólo fuera en tinta y fantasía, al satélite antes que Neil Armstrong, Buzz Aldrin y el resto de la tripulación del Apollo 11. Aquí te la presentamos:

Antes del 190 d.n.e. Luciano de Samosata escribió en La historia verdadera cómo era llevado en un barco arrastrado por una feroz tormenta a la Luna. Ahí, encontró a los selenitas, un pueblo que tejía sus trajes con hilo de vidrio y de metal y que bebía jugo de aire en el desayuno.

1650. Cyrano de Bergerac, en el que por muchos es considerado el primer libro de ciencia ficción, viajó al satélite para encontrarse con un mundo paralelo. Se trata de una farsa y un libro de filosofía en el que mostró un espejo trucado de la tierra, y se titula La historia cómica de los Estados e Imperios de la Luna. Después, hizo lo mismo pero con los Estados y los Imperios del Sol.

1835. El maestro del cuento negro, Edgar Allan Poe, en La aventura sin par de un tal Hans Pfaal, cuenta un viaje a la Luna, pero en globo, sin mayores artificios. Esta historia tiene además el atractivo de ser un precursor de las novelas de Julio Verne, al ser el primero que incorpora la ciencia a sus descripciones.

1865. Apareció el libro por excelencia de los viajes al satélite que nos mira desde fuera de la Tierra: De la Tierra a la Luna, de Julio Verne. Cuenta la historia de cómo los miembros del Gun Club construyen un cañón que los lanza al espacio. Toda la primera parte es un debate en términos de física sobre los cálculos necesarios para hacer el viaje, además de una sátira de los estereotipos tanto del estadunidense de la época como de los científicos del momento.

1901. Otro de los grandes de la ciencia ficción, H. G. Wells, también viajó a la Luna, en su libro Los primeros hombres en la Luna. Wells imagina al satélite como un mundo con atmósfera y vida, que se congelan cuando el sol se pone y renacen cuando sale por el horizonte.

1954. Esta novela, o relato, tuvo además la virtud de estar dibujada, y se trata de Nos fuimos a la Luna, uno de los cómics de Hergé sobre el periodista belga Tintin.

1964. Pierre Boulle describe su viaje a la Luna en El jardín de Kanashima, en el que son los japoneses -y por una vez no los estadunidenses o los europeos- los que viajan al satélite. No deja de ser un poco paradójico, porque el autor es el mismo que hizo de los nipones unos villanos en Puente sobre el río Kwai.

¿Alguno más a sumar a la lista?

cyrano

Doris Lessing y La buena terrorista

Miércoles, Febrero 25th, 2009

doris_lessing

¡Qué me he cagado de risa! Nunca había leído a Doris Lessing, es más no sabía que existía antes del nobel, pero agradezco a los suecos que la hayan galardonado. No siempre estoy de acuerdo con ellos, muchos de los nobeles me parecen hijos de un gusto muy… sueco. Pero esta señora escribe impresionante.

La buena terrorista la he disfrutado como hace mucho no disfrutaba otro libro. Es divertida, inteligente, emocional. Una crítica sarcástica y brutal a esa izquierda perdida entre textos de Marx y los comentarios de Lenin. Una novela que tiene como principales protagonistas a una mujer ocupa y la casa donde llega a vivir. Una mujer perdida, confundida, a la que uno no puede dejar de amar, pero que te despierta una infinita compasión.

Otra cosa con la que me quedo del libro, es que pocas cosas hay tan gratificantes en el mundo de la literatura, como el que una mujer brillante escriba sobre una mujer, sus emociones y su pensamiento. Entrar de verdad al alma femenina es algo de lo que yo siempre ando sediento.

Se las recomiendo sobre todo a todos aquellos que han tenido contacto con esa vieja izquierda. La van a disfrutar, y si sus padres fueron guerrilleros o al menos creyeron que lo fueron, estoy seguro les va a servir para matar muchos fantasmas.

Un homenaje íntimo a Carlos Fuentes

Viernes, Noviembre 21st, 2008

Mi memoria no da para la precisión, pero debo haber leído por primera vez a Carlos Fuentes a los catorce o quince años y estoy cierto que para cuando cumplí los veinte ya había leído toda la obra que había escrito hasta aquel 1994. En la adolescencia y mi primera juventud fui un fanboy de Fuentes. No era sólo su literatura lo que me fascinaba, también su imagen. No podría describir sino como enamoramiento la sensación que me asaltaba cuando lo veía hablar en sus conferencias en el Colegio Nacional. Tenía su fotografía pegada en la pared atrás del monitor de mi computadora Amiga que utilizaba en aquella época.

Carlos Fuentes no sólo me hizo amar con locura la literatura y a esta ciudad, no sólo me ayudó a entender el siglo XX mexicano, lo más importante para mí fue que me hizo sentir que no había nada más cool en el universo que ser escritor, no había nada más cool que ser Carlos Fuentes. Él es el responsable de mi deseo de ser un novelista famoso. Carlos Fuentes tenía todo lo que mi imaginación de adolescente, y de adulto contemporaneo, idealiza. Un hombre de una cultura luminosa y una inteligencia fuera de lo común, cuya voz siempre es escuchada y genera opinión, que además, ejerce con maestría el mágico y místico acto de escibir. Pero no sólo eso, es también un hombre cosmopolita, al que no limitan lo océanos y que se desenvuelve tan bien en Oxford como en la Ciudad de México. Y lo que más me ha sorprendido, lo que nunca he logrado explicarme, es que casi siempre, así venga de 3 meses en Inglaterra, tiene un bronceado perfecto.

Menos que de Carlos Fuentes, pero también fui un gran fanático de U2. Y me pasó algo similar en los dos casos con el paso del tiempo. A U2 jamás le perdoné los discos que siguieron al ya de por si desabrido Zooropa. A Fuentes le perdí el fanatismo depues depues de Los años de Laura Díaz. ¡Cómo mi escritor idolatrado había escrito tal mierda! Y con los libros siguientes lo fui queriendo menos y menos. Así somos los fanáticos, unos estúpidos.

Hasta que hace un par de años releí la Región más tranparente y volví a maravillarme con la prosa y la construcción de la ciudad de Fuentes. Y ahora, en medio de los festejos por su cumpleaños ochenta, y gracias a un examen de mi memoria, he recuperado la imagen del mejor novelista mexicano de todos los tiempos.

Feliz cumpleaños, Carlos Fuentes, y gracias por todo.

La cocina barroca: las recetas de Sor Juana Inés de la Cruz

Sábado, Mayo 31st, 2008

A Paco Ignacio Taibo I

De todas las maravillas que nos dejó el barroco, creo que su cocina es la menos estudiada. Tenemos, claro, el mole y el pipián, que conocemos y comemos sin problema y que son, me parece, inclusive más barrocos que los retruécanos o los retablos, pero sabemos muy poco de qué comían los novohispanos del siglo XVII.

Por eso me dio tanto gusto cuando en Eidos Comunicación me prestaron un recetario seleccionado y transcrito por Sor Juana Inés de la Cruz.

La imagen clásica de Sor Juana

Gracias a él, sé que la décima musa tenía un especial gusto por los postres. En el cuadernillo que se transcribió para el folleto que me prestaron hay 36 recetas distintas, tres de ellas de buñuelos y nueve de antes. Algunos de los platillos se siguen preparando hoy en día, como la leche quemada, pero hay otros que se perdieron. Sólo pude comer una vez ante de nuez, por ejemplo, y desde entonces lo pido a donde voy, sin éxito.

Además de cómo se antojan los platos que describe, me impresionó la belleza de algunos nombres y el ingenio que hay detrás de ellos. Hay uno que, sin conocerlo, me encantaría probar: “torta del cielo”. Otro más que me encanta: el “manchamanteles”. Y otro: “bien me sabe”.

Reproduzco aquí las tres recetas y una más, por si alguien quisiera hacerlas –no encontré traducción para las medidas, si alguien la conoce, por favor coméntela.

Torta del cielo

Untada una cazuela poco usada con manteca, se van poniendo capas de mamón echando sobre cada una bastante canela molida. Se cuece en natillas espesas y así que está concluído esto, se enfría y van echando yemas hasta que la sopa está aguada. Luego se pone a dos fuegos, siendo el inferior algo lento y conforme se va dorando la superficie de la sopa, con unas plumas se le unta mantequilla hasta estar bien dorada que le echarás un rocío con agua de azahar, su canela y grajea.

Manchamanteles

Chiles desvenados y remojados de un día para otro, molidos con ajonjolí tostado y frito todo en manteca, echarás el agua necesaria, la gallina, rebanadas de plàtano, camote, manzana y su sal necesaria. (Este plato todavía se sirve, aunque generalmente lo hacen poco picante, con lo que pierde un poco su gusto agridulce).

Bien me sabe

A un real de leche claco de arroz remolido, id. de almidón, diez yemas, todo junto se revuelve y endulza y luego que esté de punto, echa agua de azahar. Habiéndolo meniado sin cesar desde que se pone se echa en un plato y canela por encima. Si quieren hacerlo ante, ponen una capa de esta pasta y otra de mamón, guarnece con pasas, almendras, piñones y canela.

Ante de nuez

Hecha la almíbar corriente, monda el pellejito de la nuez con agua hirviendo, muélela y si gustas revuelve almendra. Echando en la almíbar, ésta dará un hervor y luego a una capa de mamón, una de esta pasta, concluído echa canela.

Sor Juana también nos dejó un soneto, con el que empezaba el cuadernillo de recetas:

Lisonjeado oh hermana de mi amor propio

Me conceptuo formar esta escritura

del Libro de Cocina y ¡qué locura!

concluirla y luego vi lo mal que copio.

De nada sirve el cuidado propio

para que salga llena de hermosura,

pues por falta de ingenio y de cultura,

un rasgo no hecho que no salga impropio.

Así ha sido, hermana, ¿pero qué senda

podrá tomar el que con tal servicio

su grande voluntad quiso se entienda

que ha de hacer? Suplicaros que propicia

apartando los ojos de la ofrenda

su deseo recibáis en sacrificio.

El sueño de Bismarck de Arthur Rimbaud

Jueves, Mayo 22nd, 2008

Rimbaud

Todos los que hemos pasado una agradecible temporada en los infiernos gracias a Arthur Rimbaud y dimos con él nuestros primeros pasos en rebeldía, le guardamos un pedazo grande del alma a la que puede interesarle esto: en una librería parisina un cineasta encontró un texto suyo que no se conocía. Se trata del “Sueño de Bismarck”, una narración ficticia contra Otto von Bismarck, el artífice de la unificación alemana amenazaba Francia, publicada en un diario del siglo XIX.

Más allá de que guste o no, vale la pena leerla -porque siempre vale la pena, aunque sea para conocerlo más, leer a Rimbaud. Aquí está la traducción -perdonen si quedó muy precaria, pero no encontré ninguna otra-, seguida del original:

Es la noche. Bajo su tienda de campaña, llena de silencio y de sueño, Bismarck, con un dedo sobre el mapa de Francia, medita; de su inmensa pipa escapa un hilillo azul.

Bismarck medita. Su pequeño índice torcido camina, sobre la vitela, del Rin al Moselle, del Moselle al Sena; con la uña, ha rayado imperceptiblemente el papel alrededor de Estrasburgo: pasa el pellejo.

En Sarrebruck, en Wissenburgo, en Woerth, en Sedan, se estremece el pequeño dedo torcido: acaricia Nancy, araña Bitche y Phalsbourgo, raya Metz, traza sobre las fronteras pequeñas líneas rotas… y se detiene.

¡Triunfante, Bismarck ha cubierto con su índice Alsacia y Lorena! ¡Oh, bajo su cráneo amarillo, qué delirios de avaro! ¡Qué nubes deliciosas de humo vierte su pipa bienaventurada!

Bismarck medita. ¡Espera! Un gran punto negro parece detener el índice bullicioso. Es París.

Entonces, la pequeña y mala uña, de rayar, de rayar el papel, aquí, allá, con rabia… en fin, de detenerse… El dedo se queda ahí, medio doblado, inmóvil.

¡París! ¡París! Pues el buen hombre ha soñado tanto con los ojos abiertos que, dulcemente, en la somnolencia se separa de sí mismo: su frente se inclina sobre el papel; maquinalmente, el horno de su pipa, salida de sus labios, se abate sobre el villano punto negro.

¡Ay! ¡Povero! Abandonando su pobre cabeza, su nariz, la nariz del señor Otto de Bismarck, cayó en el horno ardiente. ¡Ay! ¡Povero! En el horno incandescente de la pipa. ¡Ay! ¡Povero! ¡Su índice estaba sobre París! ¡Acaba el sueño glorioso!

———————–

¡Era tan fina, tan espiritual, tan feliz, esa nariz de viejo primer diplomático! ¡Esconde, esconde esa nariz!


Sigue un párrafo de seis líneas apenas legible:

¡Y bien! Querido mío, cuando, por compartir el choucroute real, vuelve al palacio [.......................] con los gritos de… dama [...................] en la historia portará [.............................................] sus ojos estúpidos.


¡Voilà! ¡No había que soñar despierto!

Y aquí el original:

C’est le soir. Sous sa tente, pleine de silence et de rêve, Bismarck, un doigt sur la carte de France, médite ; de son immense pipe s’échappe un filet bleu.

Bismarck médite. Son petit index crochu chemine, sur le vélin, du Rhin à la Moselle, de la Moselle à la Seine ; de l’ongle il a rayé imperceptiblement le papier autour de Strasbourg ; il passe outre.

À Sarrebruck, à Wissembourg, à Woerth, à Sedan, il tressaille, le petit doigt crochu : il caresse Nancy, égratigne Bitche et Phalsbourg, raie Metz, trace sur les frontières de petites lignes brisées et s’arrête…

Triomphant, Bismarck a couvert de son index l’Alsace et la Lorraine ! Oh ! sous son crâne jaune, quels délires d’avare ! Quels délicieux nuages de fumée répand sa pipe bienheureuse !

Bismarck médite, Tiens ! un gros point noir semble arrêter l’index frétillant. C’est Paris.

Donc, le petit ongle mauvais, de rayer, de rayer le papier, de ci, de là, avec rage, enfin, de s’arrêter… Le doigt reste là, moitié plié, immobile.

Paris Paris ! Puis, le bonhomme a tant rêvé l’œil ouvert que, doucement, la somnolence s’empare de lui : son front se penche vers le papier ; machinalement, le fourneau de sa pipe, échappée à ses lèvres, s’abat sur le vilain point noir…

Hi ! povero ! en abandonnant sa pauvre tête, son nez, le nez de M. Otto de Bismarck, s’est plongé dans le fourneau ardent. Hi ! povero ! va povero ! dans le fourneau incandescent de la pipe… hi ! povero ! Son index était sur Paris ! Fini, le rêve glorieux !

Il était si fin, si spirituel, si heureux, ce nez de vieux premier diplomate !

Cachez, cachez ce nez !

Eh bien ! mon cher, quand, pour partager la choucroute royale, vous rentrerez au palais (…) avec des crimes de… dame (…) dans l’histoire, vous porterez éternellement votre nez carbonisé entre vos yeux stupides !

Voilà ! Fallait pas rêvasser !

El calamar gigante de Nueva Zelanda, o el sueño del capitán Nemo

Martes, Abril 29th, 2008

Hace 140 años casi exactos, un 20 de abril de 1868, un cardumen de calamares gigantes atacó el Nautilus y logró cobrarse la vida de uno de los marineros del capitán Nemo. Apunto estuvo, de hecho, de matar también a Ned Land.

Ahora, como si la vida le rindiera homenaje, al borde del aniversario de que las ganas de ese navegante entrañable y extraño por tomar a un primo del kraken de trofeo casi le costaran la nave, comenzó la disección del ejemplar de calamar ya no gigante, sino colosal, más completo que se ha encontrado nunca.

Casi todos los ejemplares que se han hallado estaban ya muertos, en pleno proceso de podredumbre, destrozados por bestias carroñeras y corrientes. Éste no. Está casi intacto. Se lo encontró un barco pesquero en Nueva Zelanda comiéndose a una de las presas que mordieron sus anzuelos. Y el museo de Te Papa lo va a disectar.

Aquí se puede ver el proceso, si alguien se siente el capitán Nemo o tiene dotes de anatomista o zoólogo. Yo, por mi parte, me conformo con la foto y con pensar que, después de todo, el sueño del Nautilus se hizo realidad.

El calamar gigante de Nueva Zelanda

“La Noche es Virgen”, de Jaime Bayly

Lunes, Abril 28th, 2008

Hace un par de días, le pedí a unos amigos que me recomendaran algo para empezar a leer literatura latinoamericana nueva, porque viendo un artículo de Juan Gabriel Vázquez me di cuenta de que no sabía absolutamente nada de eso.

La novela que me prestaron es una de las mejores sorpresas que me he llevado. Es sencillamente genial. Se llama “La Noche es Virgen” y la escribió Jaime Bayly.

La novela de Jaime Bayly

Bayly es uno de los presentadores más importantes de la televisión peruana, y sin lugar a dudas uno de los escritores más divertidos que he conocido.

Las tres primeras páginas del libro me dejaron como atontado por la agilidad de la prosa y el ingenio de las frases. Nomás llegar a la cuarta hoja y desperezar el humor, empecé a disfrutar las líneas de Bayly como hacía mucho no disfrutaba un libro.

Ambientada en la Lima de los años noventa, “La Noche es Virgen” cuenta la historia -¿que juega a la autobiografía, o que de hecho lo es?- de un presentador de televisión tan gay, refinado y frívolo como puede ser humamente posible y, por lo menos hasta donde voy, sus reflexiones, caprichos, gustos y desgracias por vivir en Lima y no en Miami.

Aunque quizás el personaje en realidad no quiera vivir en Miami, “porque será muy rico pasear en bicicleta por key biscaine, donde todo el mundo sale con su casquito fosforescente y sus mallitas negras y sus nike con inflador, pero no es igual de rico tirar bicla en las achoradas calles de lima, donde la única autoridad que vale es la del microbusero sarnoso”.

Y a partir de ahí todo es desternillarse de risa.

En fin: una maravilla.

Las traiciones del azar y la muerte de Saint-Exupéry

Sábado, Marzo 15th, 2008

“Pueden dejar de buscar. Fui yo quien derribó a Saint-Exupéry”. Con esa frase, el periodista y ex piloto de la Luftwaffe alemana Horst Rippert aclaró uno de los misterios más fascinantes de la literatura moderna.

La frase también abrió, según cuenta hoy un diario francés (la noticia también la recogió la prensa en español), la narración de una historia trágica y azarosa, en la que un piloto mata al hombre que le hizo querer volar.

Antoine de Saint-Exupéry

Al mediodía del 31 de julio de 1944, Rippert, que tenía 24 años, recibió la orden de despegar. El radar había detectado a un avión enemigo que volaba sobre la ciudad de Annecy.

El joven piloto encendió el motor de su Jgr.200 de la Lüftwaffe y partió hacia el cielo. Recorrió varios kilómetros entre las nubes y sobre el mar.

Quizá recordó algún pasaje de Vuelo de Noche, uno de los libros de Saint-Exupéry que lo habían acercado a los aviones.

Cuando enfiló hacia la base, pensando que no había encontrado nada, vio un Lightning 38 enemigo volando hacia Marsella y lo siguió por un rato.

“Después de seguirlo”, dijo al investigador Luc Vanrell, a quien reveló el misterio, “me dije: ‘Amigo, si no sales del campo, te voy a cazar. Me tiré hacia él y disparé. No sobre el fuselaje, sino sobre las alas. Le di. El zinc empezó a caer. Derecho al agua. Se destrozó contra el mar. Nadie saltó. Al piloto no lo vi”.

“Supe algunos días después que era Saint-Exupéry. Esperé, y sigo esperando, que no haya sido él. En nuestra juventud lo leímos todos; adorábamos sus libros. Sabía describir en forma admirable el cielo, los pensamientos y los sentimientos de los pilotos.”

“Su obra suscitó la vocación de muchos de nosotros. Amaba al personaje. Si lo hubiera sabido, no habría disparado. No sobre él”.

La modelo que leía y lo que leen los demás

Jueves, Marzo 13th, 2008

Tras bambalinas de la Pasarela Pontus Veteris, esta modelo decidió aprovechar un rato que tenía libre para dedicarse a uno de los grandes placeres de la vida: leer.

A ver si ora sí sube la modelo

Por más que traté de acercarme, no pude ver qué libro era.

Supongo que es bastante entretenido, porque va a la mitad y no parece con ganas de parar pese a lo gordo del volumen.

Me imagino que no es un bestseller, porque tiene una letra diminuta y está en pasta dura, y los bestsellers que yo conozco, si no son de bolsillo, tienen letras grandes y generosas. Y si se fijan bien, hasta abajo de la página impar que tiene abierta hay una cita larga. Tan larga que hubo que darle otro margen tipográfico. Podría ser, entonces, un libro de ensayo.

Cuando descubrí la imagen, me puse a buscar qué libro podría ser, pensando que a lo mejor entre los libros más leídos aparecía alguno igual de gordo y con citas largas, pero no encontré nada. La chica de la foto tiene gustos distintos al común del mercado.

Lo que sí encontré fueron los libros de ficción más vendidos de la semana pasada en Argentina, México, España, Italia y Francia. Hela aquí:

Argentina:

1. Harry Potter y las reliquias de la muerte, de J.Rowling

2. Maridos, de Ángeles Mastretta

3. Un día de cólera, de Arturo PérezReverte

4. El hombre equivocado, de John Katzenbach

5. La muerte lenta de Luciana B, de Guillermo Martínez

México:

1. Harry Potter y las reliquias de la muerte (tapa dura), de J. K. Rowling

2. Harry Potter y las reliquias de la muerte (tapa blanda), de J. K. Rowling

3. El secreto, de Rhonda Byrne

4. De abuelitas, abuelitos y otros ángeles benditos, de Armando Fuentes Aguirre

5. La mano del fuego, de Alberto Ruy Sánchez

España:

1. El niño con el pijama de rayas, de John Boyne

2. Harry Potter y las reliquias de la muerte, de J.K. Rowling

3. Sin tetas no hay paraíso, de Gustavo Bolívar Moreno

4. Lo que los hombres no saben: el sexo contado por mujeres, de Lucía Etxebarría

5. El maestro de la inocencia, de Tracy Chevalier

Italia:

1. Diario escolar, de Pennac

2. El traje gris, de Camillero

3. La elegancia del erizo, de Barbey

4. ¿Te acuerdas de mí?, de Kinsella

5. Necrópoli, de Pahor

Francia:

1. Los años, de Annie Ernaux

2. Milenio. Los hombres que no aman a las mujeres, de Stieg Larsson

3. Milenio. La niña que soñaba con un bidón de perfume y un amuleto, de Stieg Larsson

4. Milenio. La reina en el palacio de las corrientes de aire, de Stieg Larsson

5. La elegancia del erizo, de Muriel Barbery