No me esperaba el concierto de ayer. Claro, he visto muchos conciertos de Madonna en televisión o dvds, pero no me prepararon para lo que vi en el Foro Sol. Ahora entiendo porque la gente viaja medio mundo para estar en sus conciertos. Madonna es la reyna.

He oido a muchos decir que los conciertos de Madonna son grandes espectáculos. La primera acepción del diccionario de la palabra espectaculo es:
Función o diversión pública celebrada en un teatro, en un circo o en cualquier otro edificio o lugar en que se congrega la gente para presenciarla.
Sin duda cumple un concierto de Madonna con los requisitos para así ser considerada un espectáculo. Pero cuando me refiero yo a que es un gran espectáculo, me voy con la tercera acepción del propio diccionario:
Cosa que se ofrece a la vista o a la contemplación intelectual y es capaz de atraer la atención y mover el ánimo infundiéndole deleite, asombro, dolor u otros afectos más o menos vivos o nobles.
Madonna irradia luz. Más allá de la perfección de cada parte, lo que anonada es el conjunto. Va más allá de la escenografía, de su belleza, de su energía, de canciones que al momento de salir, a lo largo de ya tres decadas, son clásicos al instante. El conjunto es mucho más. Un concierto de Madonna es una puesta en escena total. No es una cantante interpretando sus grandes éxitos, es la artista pop más grande del mundo en una obra diseñada para el deleite de los sentidos.
Ojala regresé pronto y no sean otros quince interminables años de espera.


